Cuando ya pasaron dos semanas desde el comienzo de la campaña para recuperar la ciudad, el Estado Islámico aún controla el 40% del territorio.


Hasta hace poco los habitantes de los barrios rebeldes de Alepo morían en casa, bajo las bombas del régimen sirio. Ahora, con el avance fulgurante del ejército, los cuerpos de hombres, mujeres y niños yacen en las calles, descuartizados.

En los barrios del este de Alepo en poder de los insurgentes, la lluvia de disparos de artillería llega de repente, segando los cuerpos de civiles que no tienen tiempo de esconderse.

Dos semanas después del comienzo de la campaña de bombardeos para reconquistar toda Alepo, el régimen controla casi el 40% del territorio rebelde asediado desde hace meses. Y su ejército somete los sectores en manos de los insurgentes a bombardeos de artillería de una “intensidad increíble”, explica el periodista de la agencia AFP.

Más de 50.000 habitantes aterrados por los combates y los bombardeos se han ido de los barrios rebeldes desde este fin de semana, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).


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