El primer mes de la administración de Alberto Fernandez cerró con un déficit de $ 3.376 millones, tal como había sucedido en noviembre. En enero de 2019, el superávit había sido de 16.558 millones de pesos, lo que marca una desmejora de $ 20.423 millones.

Entre los argumentos para explicar el rojo fiscal, desde el ministerio de Economía explicaron que se debe al "impulso de la inversión social durante el comienzo del año, ya que en enero se gastaron $ 398.990 millones, con un aumento del 50,6% en su tasa de crecimiento respecto a diciembre de 2019".

Y agregaron: "El 80% de este incremento interanual está explicado por las prestaciones de la seguridad social que avanzaron un 49,3% y las transferencias corrientes que lo hicieron a una tasa del 88,7%".

Además, hay que sumar el pago de intereses de la deuda que lleva el déficit fiscal total a $ 90.818 millones. En ese sentido, por deuda, hubo desembolsos por $87.052 millones, lo que representa un 13,5 por ciento más que el mismo período del año pasado.

Entonces, según Economía, el déficit fiscal "se debe mayormente al impulso de la inversión social: el 8,74% otorgado para prestaciones sociales, el bono de $5.000 para 4,5 millones de jubilados y pensionados y la puesta en marcha del programa de tarjetas alimentarias".

"Estas dos últimas medidas implicaron desembolsos por alrededor de $25.350 millones", explicaron desde Economía.

Por otra parte, si bien las tarifas de servicios públicos y de transporte están congeladas, las subvenciones económicas escalaron un 76% interanual ($30.987 millones). Y las partidas para Energía crecieron un 125%, mientras que las de transporte lo hicieron en un 34%. "Se debe en parte a la cancelación de deudas impagas correspondientes al ejercicio fiscal de 2019", especificaron sobre la energía.