El caso ocurrió en Austrlia y conmocionó a la sociedad.


Una mujer china, residente en Queensland, Australia, fue condenada por pegarle a su hija de ocho años con un cinturón por no hacer la tarea “correctamente”.

En un principio, la mujer alegó que, en su cultura, sí estaba aceptado ese tipo de maltrato, por lo que no debía considerarse un delito.

Pero de todos modos fue citada a juicio, ya que fue su propia hija la que la denunció con la ayuda de otro familiar. El servicio de protección infantil australiano le quitó a la mujer la tenencia de la pequeña, que quedó al cuidado de una tía porque su padre también era “problemático”.

Finalmente, la mujer se declaró culpable en el Tribunal de Magistrados de Ipswich y la jueza Virginia Sturgess la sentenció a libertad condicional por nueve meses.




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