El nuevo gobierno deberá tomar decisiones urgentes sobre el déficit fiscal, los controles cambiarios y la deuda.


Se espera que en los próximos meses haya una fuerte expansión monetaria, que coincide con una caída cada vez más marcada de reservas en poder del Banco Central. Con 14 días hábiles hasta las elecciones presidenciales se espera un recalentamiento en el proceso de dolarización: tanto caída de depósitos en dólares como de plazos fijos en pesos, con más inversores buscando comprar divisas hasta el límite de USD 10.000 mensual. Alberto Fernández procura que un pacto social le otorgue más tiempo el 10 de diciembre, si le toca sumir.

El economista que hoy está más cercano al candidato presidencial, Matías Kulfas, aseguró que un futuro acuerdo tripartito entre Gobierno, empresarios y sindicalistas permitiría atacar la “inflación inercial”. Buscará un semi congelamiento de precios, que permita mostrar mejores índices de inflación. Los cuestionamientos a este tipo de políticas es que generalmente nunca combaten las razones de fondo que generan los ajustes de precios.

El Indec reveló que la pobreza en Argentina alcanzó el 35,5% en septiembre. Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni.

Kulfas reconoció que “la emisión (monetaria) no es la única culpable de la inflación. Pensamos que es una opción viable, si se hace en forma controlada”, expresó en la presentación del último martes en la que se discutió sobre los desafíos del sistema financiero. Al mismo tiempo, explicó que uno de los temas más urgentes será bajar las tasas de interés, porque los niveles actuales ahogan a las PYMES y cualquier actividad productiva.

Una “tregua de precios y salarios” permitiría quizás atravesar a salvo el verano, pero sin atacar las consecuencias profundas de la inflación. Desde las PASO, los plazos fijos en moneda local cayeron 8%, a pesar de las elevadas tasas de interés. Los ahorristas cambian a dólares o prefieren mantenerse muy líquidos. Ese apuro por usar rápido los pesos, ya sea para dolarizarse o para comprar antes de nuevos aumentos. El aumento en la “velocidad de circulación” del dinero es otro de los motivos que profundiza un fenómeno inflacionario como el que atraviesa la Argentina.

Matías Kulfas, el economista que integra el equipo de Alberto Fernández.

Junto con la expansión monetaria y la baja de tasas, una de las grandes incógnitas es qué pasará con el déficit fiscal. Cuanto mayor sea el rojo de las cuentas públicas, más elevada será la necesidad de acudir al financiamiento del Banco Central.

El equilibrio de las cuentas públicas será uno de los principales desafíos que tendrá Fernández por delante. Será necesario mostrarle a los inversores un fuerte compromiso fiscal para llevar adelante la reestructuración de la deuda. Si el objetivo es estirar los plazos de pago a los bonistas, al menos habrá que mostrarles que será posible pagar las deudas a futuro. Las renegociaciones exitosas de Uruguay y Ucrania tuvieron como elemento común un elevado superávit fiscal primario, algo que todavía luce muy lejano en el caso de la Argentina.

Si gana Alberto Fernández deberá lidiar con la política antiinflacionaria, la deuda y los controles cambiarios. El futuro del acuerdo con el FMI y un acercamiento a la Casa Blanca. La expectativa en el mundo inversor es que si es electo presidente, realice una gira por Wall Street antes de la asunción para explicar sus planes. El candidato a primer diputado bonaerense, Sergio Massa estuvo el viernes en Washington, invitado por el Wilson Center, con un discurso en el que buscó mostrar moderación.

Sergio Massa en Washington invitado por el Wilson Center. Foto: prensa Frente de Todos.

Fernández tiene desventaja en relación al escenario que tuvo que enfrentar Macri en diciembre de 2015. El motivo es que no tiene acceso a los mercados de crédito. Este gobierno consiguió levantar rápidamente el cepo porque llegó en un clima de confianza y poco endeudamiento, tanto interno como externo.

Por lo tanto, los primeros meses de un eventual gobierno de Fernández serán extremadamente delicados. Si no se aciertan con las medidas para recuperar la confianza de los inversores y del público, el peligro es que se vaya a un mayor descontrol financiero y cambiario. Evitar otra devaluación, la cuarta en menos de dos años, será posiblemente mayor desafío en los primeros 90 días de gestión. Cualquier paso en falso podría acelerar dramáticamente el nuevo capítulo de la crisis que se desató luego de las PASO y que todavía se está escribiendo. Según publicó Infobae.




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