Los legisladores tuvieron una acalorada discusión sobre la honestidad de sus respectivos partidos políticos.


Los diputados Fernando Iglesias (por el oficialismo) y José Ignacio De Mendiguren (Frente Renovador) tuvieron un intenso cruce al aire, en el marco de una acalorada discusión sobre las causas de corrupción que involucran a funcionarios del macrismo y del kirchnerismo y los niveles de honestidad de ambos espacios políticos.

La pelea ocurrió el miércoles en el programa “A Dos Voces” (TN), en el que también participaron el candidato a vicepresidente Luis Rosales (Frente Despertar) y la economista Silvina Batakis.

“El 1 de marzo de 2018, cuando el Presidente vino al Congreso y llevaba dos años de gobierno, dijo cinco veces ‘lo peor ya pasó’ y que venía el crecimiento invisible. Y a los tres meses estalló la fuga de capitales, que todavía tienen que explicar a quién le vendieron 12 mil millones de dólares a 20 pesos y se los recompraron a 25“, respondió De Mendiguren luego de que Iglesias habló de la corrupción del kirchnerismo.

“Afuera te preguntan por un presidente que asumió procesado, que tiene más de 60 causas, por el tema del Correo que es un escándalo, por un presidente que cambió una ley con un decreto para que blanqueen sus hermanos, por un presidente que hizo votar a su amigo de la vida, Calcaterra, como cónsul de Singapur para tener inmunidad y quedarse con el puerto de Buenos Aires”, agregó el diputado del massismo.

Como respuesta, Iglesias le echó en cara a De Mendiguren que su ahora jefa política, la expresidenta Cristina Kirchner, tiene varios procesamientos y prisiones preventivas dictadas por la Justicia.

“Para callar a la oposición tienen que llegar al gobierno y para eso tienen que ganar las elecciones… dejá hablar, De Mendiguren, es democracia esto. Tienen una vicepresidenta procesada“, continuó Iglesias.

La conversación fue escalando en intensidad, hasta que Iglesias le espetó a su colega diputado: “Qué tipo guarango e irrespetuoso”.

El tono del diálogo siguió en ese carril durante varios minutos, mientras los conductores intentaban que bajen la intensidad y los otros participantes del programa miraban en silencio.




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