También habría propuesto construir un pozo con agua y llenarlo de serpientes o cocodrilos. Sus asesores estuvieron trabajando semanas para evitar una medida esa índole.


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump propuso en marzo pasado, ante sus principales asesores en materia de política migratoria, el cierre inmediato de la frontera con México o disparar a los inmigrantes en las piernas para frenar su avance.

El diario The New York Times reconstruyó a partir de más de una veintena de entrevistas el encuentro, que se llevó a cabo en el Despacho Oval y las gestiones posteriores de los asesores en busca de que Trump suavizase su postura, que en privado incluía alusiones a la construcción de un foso fronterizo con agua y serpientes o cocodrilos, o inclusive una valla electrificada y con pinchos.

Artistas pintan murales en Ciudad de Juarez cerca de la frontera con Estados Unidos como protesta ante la militarización del paso fronterizo. Foto: AP Christian Chavez.

Lo que en un principio iban a ser 30 minutos, según la agencia DPA, se convirtieron en dos horas de reunión, consistente básicamente en frenar los impulsos del presidente. “¡Me están haciendo quedar como un idiota!”, gritó  en un momento, antes de revindicarse como experto en la materia: “Hice campaña sobre esto. Es mi tema”, aseguró.

Según el diario estadounidense, Trump planteó incluso el cierre completo de la frontera al día siguiente, que habría supuesto problemas para el tránsito cotidiano de turistas o trabajadores. Los asesores lograron convencer al mandatario de que aplazase la orden al menos una semana, utilizaron ese tiempo para hacerle cambiar de idea.

Imagen archivo. Trump camina cerca de la muralla fronteriza instalada en Calexico, California. Foto: SAUL LOEB/AFP.

Además, durante ese plazo alentaron a directivos de empresas, legisladores republicanos y miembros de la Cámara de Comercio a ponerse en contacto con la Casa Blanca para avisar de los perjuicios que generaría el cierre fronterizo. A mitad de semana, los ánimos parecieron calmarse y el presidente planteó una vía intermedia: amenazar a México con la imposición de aranceles si no tomaba medidas para frenar la llegada de migrantes.

La reunión marcó el inicio de una purga de asesores a los que Trump no consideraba los suficientemente fieles y que tuvo como víctima, más notoria, a Kirstjen Nielsen, exsecretaria de Seguridad Interior.

Durante su campaña proselitista para llegar a la Casa Blanca, Trump había prometido construir un muro para frenar la inmigración ilegal, pero nunca logró que el Congreso habilite los fondos para ese plan.

Una familia inmigrante escapa de los gases lacrimógenos que lanzan desde la frontera estadounidense hacia la ciudad fronteriza de Tijuana. Foto: Reuters/ Kim Kyung-Hoon.




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