La autopsia reveló que la causa de su fallecimiento fue un corte en la arteria carótida.


Ariana Yésica Palacios, la mujer de 30 años cuyo padre confesó haberla matado y sepultado en el jardín de su casa de la localidad bonaerense de Villa Tesei, murió de tres puñaladas en el cuello.

Los médicos forenses de la Policía Científica de Morón realizaron el martes la autopsia y le informaron al fiscal Walter Leguisamo, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 de Morón que la víctima presentaba tres heridas punzocortantes en el sector izquierdo del cuello, donde además el asesino dejó clavada el arma homicida, una cuchilla de 20 centímetros de hoja.

Según las resultados preliminares de la autopsia, la causa de muerte fue esa puñalada que le cortó la arteria carótida y afectó también la laringe, mientras que las otras dos cuchilladas no fueron profundas.

El crimen de Ariana se esclareció el lunes cuando su cadáver fue hallado sepultado junto a una medianera, en el pasillo del patio de su casa, ubicada en la calle Felix Frías 3577 de Villa Tesei, partido de Hurlingham, en el oeste del conurbano bonaerense.

Su padre y único detenido en la causa, Willy Palacios (64), de nacionalidad boliviana y quien trabaja en una funeraria porteña, le había confesado el día anterior a otro de sus hijos que él la había asesinado.

El hijo de Palacios le dijo a la policía que su padre le contó que el 28 de agosto, alrededor de las 11, discutió con Ariana cuando estaban a solas en su casa, forcejearon, la asesinó clavándole un cuchillo en el cuello y luego la enterró en el patio de su vivienda sin decirle nada a nadie.

Palacios reiteró la confesión lunes en su indagatoria ante el fiscal Leguisamo y quedó detenido acusado de “homicidio doblemente agravado por el vínculo y por femicidio”, delito por el que podría ser condenado a prisión perpetua.

El acusado también reconoció ante el fiscal que él intentó encubrir el hecho dando pistas falsas y distintas versiones al novio y a las amigas de su hija que la buscaban.

Según las declaraciones volcadas en la causa, Palacios le dijo al novio de su hija que rehiciera su vida porque Ariana tenía una nueva pareja y había decidido “cambiar de aire y de trabajo”.

A algunas amigas les dijo que estaba de viaje por el interior, que había ido a vender productos y hasta que les había pegado a sus padres y que por eso se había ido y les pidió que no la busquen más.

Incluso, el confeso filicida reconoció en su indagatoria que él mismo desde un celular que había comprado y al que le colocó el chip de la línea de su hija, enviaba mensajes haciéndose pasar por Ariana.

“Como anda querida yo viajando entregando cosas del nuevo trabajo, novio conociendonos, después nos conectamos besitos ariana” (sic), es uno de los falsos mensajes que envió el 19 de septiembre, dijeron fuentes de la investigación.

La causa por la averiguación de paradero tuvo como particularidad que se inició por una denuncia presentada por una amiga y no por ningún familiar directo.

En la casa donde fue hallado el cadáver vivían Ariana Palacios, que había nacido en Argentina; sus padres, ambos inmigrantes de nacionalidad boliviana; y la hija de 6 años de la víctima.

Ariana Palacios trabajaba en un call center de Capital Federal, mientras que su madre lo hacía en el taller de una marca de lencería y el padre en una impostante funeraria porteña donde se jactaba de haber participado de algunos servicios para famosos fallecidos, como Sandro o Ricardo Fort.




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