El animal fue encontrado sin fuerzas y agotado de correr de las llamas en la Chiquitania, en Bolivia.


Los incendios forestales en Bolivia, que arden desde hace más de un mes, ya han consumido más de tres millones de hectáreas, según una estimación de una organización no gubernamental.

De acuerdo con un informe de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), hecho en base a imágenes satelitales, esa superficie equivale al tamaño de Suiza. En tanto, el total de los incendios registrados desde enero han consumido 4,1 millones de hectáreas, según el reporte enviado por la FAN a The Associated Press.

En los últimos días comenzó a circular un video en donde un bombero voluntario reanima un conejo del monte, que fue encontrado sin fuerzas y agotado de correr de las llamas en la Chiquitania.

“Ya se está recuperando. Respire que ya va a volver a su casa”, le dice Ricardo Fly al pequeño animal que lucha por su vida. “Sobreviva amigo, sobreviva”, dice emocionado el bombero.

En las imágenes se ve al pequeño animal desorientado y al voluntario intentando darle fuerzas a través de un tanque de oxigeno y algunas caricias. El final es feliz ya que el animal se reanima de una manera impresionante.

El incendio no da tregua en la Chiquitanía (Foto: Agence France-Presse)

El incendio más grande se registra en la provincia oriental de Santa Cruz, motor agroindustrial del país donde en los últimos años ha crecido la frontera agrícola. La zona que arde es conocida como Chiquitania, un bosque seco único a los pies de la cordillera de los Andes y que se extiende por una vasta llanura de unos 20 millones de hectáreas hasta unirse a la selva amazónica de Bolivia y Brasil.

De las zonas afectadas en Chiquitania, explicó la FAN, 1,4 millón de hectáreas “corresponde a áreas de bosque y el resto a áreas no boscosas, que incluyen pastizales, cerrados y otros”.

Incendios en Bolivia (Foto: DPA)

Los incendios comenzaron en agosto con las quemas provocadas para renovar pasturas y eliminar barbechos, una práctica común entre los agricultores y ganaderos, y se salieron de control debido a una prematura sequía y vientos fuertes que autoridades y ambientalistas atribuyeron al cambio climático.




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