"El alzheimer no puede borrar nuestra historia de amor", reveló Jorge, el español que afronta esta situación hace más de seis años.


Se trata de Jorge, y Cintia, una pareja que está a un año de cumplir el sueño de muchos: llegar a las bodas de oro. Ellos son españoles y viven juntos hace más de 50 años. Sin embargo, las vueltas de la vida no fueron del todo buenas para ellos ya que en el 2013 le diagnosticaron la enfermedad Alzheimer a la mujer.

“Avanzó tanto que dejó de salivar, de hablar y caminar. Como, además, tenía problemas de corazón y necesitaba que un médico la viera tres veces a la semana y, por la Seguridad Social era inviable, optamos por traerla a la Fundación Vianorte-Laguna, donde recibe un trato profesional exquisito”, contó el hombre en diálogo con el sitio ABC.

En este marco, ante la angustia que le despertó al hombre de que su mujer estuviese tan enferma, contó que todos los días son una nueva sorpresa para él y que: “Nunca sabés cómo te va a recibir. Lo malo es que ya no me reconoce. En ocasiones le pregunto “¿pero sabes quién soy?”, y su respuesta lo perturba, ya que Cintia le contesta “claro, cómo no voy a saber? Si sos mi padre”.

Sin embargo, a pesar de que la enfermedad se agrave día tras día, él es fiel a su amor y no deja que la mujer enfrente esta situación sola, ya que él está acompañándola en todo momento: “Solo con tener la oportunidad de que me mire a los ojos me hace feliz porque, en el fondo, pienso que me conoce, que sabe quién soy, aunque no sepa decírmelo”, contó muy emocionado Jorge.

Y agregó: “​El afecto no se olvida. El Alzheimer no puede borrarlo. Por eso, yo le hablo a mi mujer, la acaricio, la beso… Nuestro amor sigue vivo, aunque ella no pueda expresarlo. Un día –recuerda entre risas– le di un beso de despedida y me sorprendió con un “dame otro más”. Eso, para mí, es maravilloso”.

Emocionado, y contento por la relación que mantuvo con la mujer de su vida, Jorge contó que el matrimonio tuvo una hija , María Jesús, quien también habló sobre el tema y contó: “Es increíble que en estos seis años solo faltó en una ocasión porque en verano, como hace tanto calor, nos lo encontramos en el suelo por una bajada de tensión. A pesar de sus 86 años, y de sus achaques, él trasmite todo su amor con sus visitas diarias. Es un gran ejemplo para toda la familia“. 

Finalmente, la mujer confesó que ella piensa como su padre, que “la esencia de las personas siempre está ahí. Y el amor es eterno, tal y como lo vivo yo en mis padres”.




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