De siete integrantes de la familia, la Justicia solo consideró que tres eran los culpables.


La familia del terror que muchos conocieron a raíz de la película “El Clan” que dirigió Pablo Trapero, estaba compuesta por siete integrantes, de los cuales solo cuatro viven: Epifanía Calvo y sus hijos, “Maguila”, Guillermo y Adriana.

La vida de cada uno prosiguió luego de que se resolviera el caso, cuando otorgaron prisión perpetua a Arquímedes Rafael Puccio el líder del clan, y que finalmente cumplió una condena de 23 años hasta que la Justicia determinó que por el régimen del 2×1 debían computársela 53 años y ocho meses de prisión. Por tal motivo fue beneficiado con la libertad condicional, con la que aprovechó para irse a vivir a La Pampa, donde murió en mayo del 2013, a sus 84 años, tras un accidente cerebrovascular.

No obstante, en aquel entonces, la otra persona que fue condenada del Clan, fue Alejandro Puccio, el hijo mayor de la familia, tras ser culpable de los autores de los secuestros y asesinatos, a quien el padre tenía como “guardaespaldas” y muleta para todos los casos. No obstante, el joven intentó suicidarse varías veces antes de recibir la condena, aunque no lo logró y fue condenado a perpetua por tiempo indeterminado. No obstante, el joven murió en el 2008 tras “secuelas de intentos de suicidio”, según reveló su abogada.

Por otro lado, el otro integrante que fue condenado fue Arquímedes Daniel Puccio, quien recibió una pena de 13 años de prisión pero tras su fuga antes de ser detenido, la causa se extinguió y finalmente, el hombre quedó en caracter de libertad por haberse pasado los años de la condena. 

Para la Justicia, el resto de la familia no fue integrante de la banda, por lo que no consideraron que debieran cumplir condena Epifanía Calvo (viuda), Adriana (la hija), Guillermo (hijo), Y Silvia Puccio. 

Ante esto, se conoció que Epifanía Calvo cumplió 87 años el mes de agosto y vive en el barrio San Telmo de la Ciudad de Buenos Aires, donde comparte casa con Adriana, de 47 años.

Por su parte, Guillermo de 56 años, el más chico de los hijos del matrimonio está fuera del país viviendo en Australia hace ya más de 30 años. ​Mientras que Silvia falleció de cáncer en 2011, a los 51 años.




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