La cantante regresó a Estados Unidos en un jet privado. Se reencontró con su novio y descansa en Miami.


Ariana Grande, emocionalmente “destrozada” y todavía en estado de shock por el ataque terrorista durante un concierto suyo en Manchester, que causó al menos 22 muertos, regresó a su hogar en Boca Ratón, un barrio de Miami, en Estados Unidos. 

La cantante, de 23 años, apenas pudo levantar la cabeza cuando descendió del avión -que fue especialmente alquilado para ella por su amiga Taylor Swift-. Ariana, acompañada por su madre, Joan Grande, dejó Manchester y se reencontró con su novio, el rapero Mac Miller, en la pista del aeropuerto. 

Allí, la pareja se fundió en un abrazo y charlaron unos pocos minutos antes de subir a las camionetas privadas que los esperaban en el lugar. 

La ídola pop estaba vestida de negro y llevaba un peluche de unicornio en los brazos. Depués del atentado, Grande suspendió su gira europea y aún no hay información sobre las fechas en los próximos meses en Sudamérica.

Una vez en su casa, la prensa internacional notó que la estrella cuenta con monitoreo de la policía por cualquier eventualidad. 






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