La cantante abrió su corazón y realizó una confesión inesperada.


En varias oportunidades, Gladys, la “bomba tucumana” habló sobre la dura infancia que le tocó vivir en manos de su padre, una persona violenta que la maltrató tanto a ella como a su madre y a sus hermanos.

Invitada este sábado por la noche a PH, Podemos hablar, la cantante abrió su corazón y confesó que le gustaría poder conversar con el hombre, que falleció en 1975 en un enfrentamiento con la guerrilla, y perdonarlo por el daño causado.

La “bomba tucumana” confesó que le gustaría poder conversar con el hombre, que falleció en 1975 en un enfrentamiento con la guerrilla.

“Tuve una infancia durísima. Mi padre murió cuando tenía 10 años, y era golpeador. Era violento con mi madre y con nosotros también”, comenzó relatando. “Tengo recuerdos espantosos de mi infancia, muy tristes“, agregó, tratando de contener las lágrimas. “Veía como la maltrataba a mi mamá y como nos maltrataba a nosotros. A mí me arrodillaba en el maíz por horas teniendo dos o tres años de vida”, expesó la artista.

La situación era tan terrible que un día su madre desapareció y dejó a los seis hermanos con el progenitor. “En ese momento, sentí que nos había abandonado, pero no fue así. Ella se había escapado de él porque iba a morir cualquier día. Veía como nosotros la ayudábamos cuando quedaba casi muerta, ensangrentada. Son los recuerdos horribles que tengo de mi padre”, dijo ya sin poder contener el llanto.

Mi mamá nos robó, y lo digo así porque ese es el recuerdo que yo tengo. Ella vino un día cuándo él estaba trabajando, que era policía, y nos robó a todos. Nos bañó, nos desmugró, nos calzó porque estábamos descalzos”, relató.

A pesar de tanto sufrimiento, Gladys aseguró que perdonó al hombre que la trajo al mundo. “Cuando uno va madurando, se va dando cuenta de muchas cosas y no quiere quedarse con nada ni dejar de decir algo que siente por la opinión de la gente”, afirmó.

Me hubiese gustado poder tener una charla con él. No en aquel momento porque era muy pequeña, pero tengo eso en mi corazón. Como creo mucho en Dios, siempre le pido que ojalá mi padre pueda escucharme para preguntarle por qué hizo tanto mal. ¿Por qué me dañó así el alma? ¿Por qué golpeaba así a mi madre? ¿Cuál era la razón? Me encantaría poder tenerlo para sentarme a tomar un café“, concluyó la “bomba tucumana”.





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