"Pretty woman" y "Casablanca" son dos de ellas. Descubrí por qué a estos clásicos se les modificó el desenlace.


En Hollywood saben que en la escena final de una película es lo que define si el espectador va a recomendarla. Por eso, antes del estreno de una película, se proyecta ante un público seleccionado que al salir rellenará una encuesta y siempre se tienen en cuenta sus opiniones.

Varias películas clásicas provocaron estrés entre los productores, furia entre los directores y frustración entre los actores cuando se decidió, poco antes del estreno, filmar otro final.

Una de ellas es “Pretty woman”. En el final que conocemos, el personaje que interpreta Richard Gere aparece en una limusina blanca para rescatar a Julia Roberts de su departamento compartido. “¿Y qué ocurre después de que el caballero salve a la princesa?”, le pregunta. “Que ella le salva a él”, responde ella.

Sin embargo, según el diario El País, ese no era el final original: el acuerdo al que llegaban Edward y Vivian es que ella debía pasar una semana sin drogarse. Pero Vivian recaía y se iba con el dinero a Disneylandia. ¿Por qué lo cambiaron? A Disney, distribuidora de la película, no le hizo ninguna gracia la idea de acabar con dos prostitutas entrando en su parque temático. El director reescribió el guion entero para convertir un drama social “espeluznante” en un cuento de hadas sobre el capitalismo que acabaría convirtiéndose en la comedia romántica más famosa del planeta.

(Foto:Web)

Otra de las películas que cambiaron radicalmente su final es “Casablanca”, un clásico del año 1942. En el final que conocemos, Rick sacrifica la gran historia de amor de su vida y convence a Ilsade que se suba a ese avión, porque si no se arrepentirá de quedarse con él en Casablanca.

Sin embargo, ese no era el final original. A diferencia de la mayoría de películas, esta se rodó en orden cronológico porque los guionistas iban escribiéndola sobre la marcha. La despedida final quedó tan agridulce (“siempre nos quedará París”) que una vez terminada la película se añadió en el doblaje la icónica frase de “Louis, creo que este es el principio de una hermosa amistad” para culminar con cierta sorna optimista y mirando hacia el futuro. La frase alternativa que barajaron los guionistas, expertos ya en improvisar diálogos para la posteridad, fue “Louis, debí saber que mezclarías tu condición de patriota con la de ladrón”.

(Foto:Web)

Una película taquillera que cambió su final es “Terminator 2“. En el desenlace conocido, Sarah Connor y su hijo John conducen hacia el horizonte con esperanza en el futuro, pero incertidumbre. “Porque si una máquina, un terminator, puede aprender el valor de la vida humana quizá nosotros también podamos”, dice.

Originalmente, con una escena ambientada en 2029, una anciana Sarah Connor observaba a su hijo y a su nieto, en el mismo parque donde había presenciado una profecía al principio de la película, y nos explicaba que al final John Connor había conseguido mejorar el mundo de la forma menos violenta posible: metiéndose en política y ejerciendo como senador.

El cambio ocurrió porque el maquillaje de la anciana no resultaba creíble, porque presentaba un futuro demasiado bucólico (según James Cameron, el director, las máquinas no dejarían de existir incluso aunque perdieran la guerra) y porque el tono sentimental de un parque infantil rompía con el espíritu fatalista, industrial y arrebatado del resto de la película.

Otro ejemplo es “El efecto mariposa”. En el final que conocemos, el personaje que interpreta Ashton Kutcher se da cuenta de que cada vez que intenta cambiar algo del pasado acaba arruinando la vida de algún ser querido. Así que decide proteger a su novia viajando al instante en el que se conocieron y rechazándola. Pero en esta nueva línea temporal, Evan conoce a la chica igualmente como adultos y la invita a un café.

(Foto:Web)

¿Cómo acababa originalmente? Evan se daba cuenta de que no había solución posible y que él era el culpable de todos los males de las personas que le rodeaban, así que viajaba en el tiempo al útero de su madre y se suicidaba asfixiándose con el cordón umbilical. ¿Por qué lo cambiaron? Porque era una película concebida para convertir a Ashton Kutcher en una estrella y, para ello, necesitaba atraer al público joven con un final feliz. Funcionó: la película se convirtió en un improbable fenómeno de culto entre los adolescentes.





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