El dirigente radical y exministro de Interior de la Alianza recordó al expresidente.


La Alianza fue una muy buena idea: una coalición transversal entre el radicalismo y el Frepaso, utilizando a las primarias abiertas como método para decidir candidaturas, mucho antes de que fueran ley. De la Rúa se las ganó a Fernández Meijide de manera contundente, y construyó un gabinete que generó mucha expectativa y esperanza, porque en materia económica fue claramente de tendencia progresista: el ministro era José Luis Machinea y su jefe de asesores era Pablo Gerchunoff. La idea era tratar de reactivar la economía de una situación heredada extremadamente difícil, del desastre del último período del gobierno de Menem.

Hacíamos reuniones previas de Gabinete antes de asumir y ya nos anunciaban lo difícil que iba a ser gobernar el país. Efectivamente la situación general se fue complicando y mi situación personal en el Gabinete tuvo un corte cuando se planteó una política de ajuste: primero con lo que insinuó López Murphy y después con el advenimiento de Cavallo, que yo consideré directamente incompatible con mi permanencia, y por eso me fui.

Pero De la Rúa siempre tuvo una vocación de hacer lo mejor para el país, no tuvo otras intenciones. En aquellos días, ya se debatía una salida de la convertibilidad, que había sido un remedio en los primeros años pero en el mediano y largo plazo era una trampa. Las condiciones externas no ayudaron. Y cuando De la Rúa hizo una convocatoria a un gobierno amplio la respuesta del peronismo fue negativa.

Federico Storani, Fernando De La Rúa y Hugo Juria, durante un encuentro de la Alianza. (FOTO: DYN/TONY GOMEZ)

La oposición fue irresponsable. Había una sensación permanente de intento de desestabilizarlo. Pero también hay que ser justo: no fue bueno apelar a la llegada de Cavallo como superministro para superar la crisis. El desenlace era cantado.

Pero a pesar de todo hay que mirar la figura de De la Rúa de manera integral, con toda su trayectoria, tanto académica como de su dilatada carrera política, con leyes que promovió sobre pueblos originarios, jubilaciones y violencia en el fútbol, que tenían un carácter progresista. También hay que recordar su muy buena gestión como jefe de Gobierno porteño.

En mi caso reivindico toda la trayectoria de De la Rúa, no solamente a sus últimos días, que es lo que utilizan para denostarlo en los medios. Cuando llegó a la máxima responsabilidad, la de gobernar el país, le tocó un momento muy crítico, pero siempre estuvo muy comprometido con el progreso del país, desde joven. Y por eso merece un recuerdo completo.

Columna de opinión por Federico Storani, dirigente radical y exministro de Interior de la Alianza.






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