La canciller alemana padeció dos episodios de espasmos y generó especulaciones sobre su estado de salud.


La canciller de Alemania, Angela Merkel, aseguró que su estado de salud es bueno a pesar de los episodios de temblores que sufrió en sus últimas apariciones en público y que generaron todo tipo de especulaciones.

Al ser consultada sobre su salud por periodistas en la cumbre del G20 en Osaka, la canciller dijo: “Entiendo las preguntas y no tengo nada particular qué informar. Me encuentro bien. Estoy convencida de que de la misma manera que esta reacción hizo su aparición, también volverá a desaparecer“, afirmó.

Merkel, de 64 años, había tratado de restar importancia la semana pasada a las especulaciones desatadas sobre su estado de salud, después de que se la viera intentando controlar un temblor de manos y piernas mientras recibía al presidente ucraniano Vladimir Zelenski, al atribuir su temblor a un supuesto problema de deshidratación.

El jueves pasado, la canciller volvió a sufrir temblores durante el nombramiento de la nueva ministra de Justicia, Christine Lambrecht, esta vez en una sala del palacio presidencial. A Merkel le ofrecieron un vaso de agua, que rechazó. Cuando pudo moverse, los temblores desaparecieron.

Los diarios alemanes Stuttgarter Zeitung y Stuttgarter Nachrichten publicaron que, según fuentes próximas al Gobierno, la propia Merkel considera que los temblores del miércoles son consecuencia de una reacción psicológica al episodio de espasmos que sufrió la semana anterior.





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