El "veranito" cambiario generado por los dólares de la cosecha y las ventas oficiales ayuda a Macri. Después de las elecciones habría una brusca alza del tipo de cambio. 


El rumbo bajista que emprendió el dólar en los últimos días no sólo se produce por una serie de equilibrios múltiples que favorecen a la Argentina sino que también es el resultado de una jugada política de alto riesgo que asumió Mauricio Macri para calmar el ánimo del electorado y conseguir su reelección en octubre próximo.

La divisa norteamericana retrocedió ayer 42 centavos y terminó a $44,07 para la venta en el mercado minorista. Se posicionó así en su menor nivel desde el 23 de abril, poco antes del nuevo recalentamiento de la demanda que obligó al Banco Central a negociar con el FMI para intervenir sin el condicionamiento de las bandas.

Un combo de elementos, tanto externos como internos, trajo en junio tiempos de paz a la plaza cambiaria. Por un lado, los capitales internacionales volvieron a verse atraídos por las posiciones en países emergentes, como la Argentina, y esa tendencia se consolidó tras la reciente decisión de la Reserva Federal de los Estados Unidos de no elevar sus tasas de interés.

Banco Central de la República Argentina

En el plano local, el cambio de condiciones se explica técnicamente por las liquidaciones del campo, por un aumento estacional en la demanda de pesos (las empresas deben pagar compromisos y el medio aguinaldo, entre otras cosas).

Sin embargo, el humor mejoró drásticamente por noticias que llegaron desde la política y, fundamentalmente, cuando se conocieron las jugadas de los principales frentes y que permiten vislumbrar la dimensión de la contienda electoral.

El primer efecto bajista se dio cuando se conoció la candidatura de Miguel Angel Pichetto (candidato a vicepresidente de Macri). Eso generó un cambio de expectativas en el mercado y una tendencia débil del dólar. Además, potenció el desarme de posiciones, el ingreso del dólares del exterior y simultáneamente hubo una mejora de los precios internacionales de la soja en el exterior, lo cual indujo también motivó a los exportadores a vender”, analizó el operador de cambios Gustavo Quintana ante la consulta de este medio.

El primer efecto bajista se dio cuando se conoció la candidatura de Miguel Angel Pichetto (candidato a vicepresidente de Macri). (Foto: EFE/PRENSA JUNTOS POR EL CAMBIO)

Los números indican que los inversores no se horrorizaron cuando se confirmó el 18 de mayo que Cristina Fernández participará de la disputa por la Casa Rosada, pero como compañera de fórmula de Alberto Fernández: no hubo sobresaltos en el dólar, que se movió en torno a los $46.

Pero los mismos guarismos también ponen en evidencia el entusiasmo que se produjo cuando, el pasado 11 de junio, Macri incorporó al senador peronista para secundarlo en su binomio. La divisa norteamericana retrocedió $1,87 en apenas seis sesiones.

La calma del dólar se alineó con la estrategia proselitista con la que el oficialismo apuesta a continuar en el poder. La premisa es que un dólar estable, y más aún uno en descenso, aliviará los ánimos en una economía aún en recesión y con una inflación que acumuló un salto del 57,3% entre mayo pasado y el mismo mes de 2018.

“Es únicamente una apuesta política”, afirmó la economista Marina Dal Poggetto cuando se le consultó al respecto. Y alertó que ese “objetivo es de corto plazo” y depende del “atraso cambiario” para que los salarios le ganen a la carrera de los precios. Un paso clave que dio el Gobierno en ese sentido fue la postergación de los aumentos de tarifas.

La divisa norteamericana retrocedió ayer 42 centavos y terminó a $44,07 para la venta en el mercado minorista. (Foto: REUTERS/Marcos Brindicci/File Photo)

Pisar el tipo de cambio para estimular el consumo en tiempos de elecciones no es una novedad en la histórica política de la Argentina. Sin embargo, Dal Poggetto remarcó que en el actual escenario existen mayores riesgos: “Esta vez es distinto porque la capacidad para apelar al impuesto inflacionario es baja y el mercado te bajó el pulgar. El Riesgo País bajó a 825 puntos, pero la Argentina sigue fuera del mercado de crédito. Y el refinanciamiento de la deuda corta del gobierno se está haciendo todo dentro de la propia gestión. Se están acumulando vencimientos en los meses que quedan”.

“Hoy el mercado te deja que desajustes un poco pidiendo la gobernabilidad pero en cualquier momento te pide el ajuste, que está detrás”, sintetizó.

Christine Lagarde con Nicolas Dujovne (Foto: EFE/EPA/Stephen Jaffe)

Incluso, la directora del estudio Eco Go manifestó su preocupación por los dólares del FMI que el Gobierno continúa inyectando en la plaza. “Es cierto que el Banco Central está comprando futuros y está aumentando su capacidad de fuego, pero El Tesoro debería dejar de vender dólares en estos días, porque forzarlo para abajo es un error”, explicó.

En el corto plazo, lo que suceda del dólar dependerá de la continuidad de esos equilibrios múltiples y de los resultados de las primeras encuestas, aunque los analistas descuentan que se producirán subas en busca de un nuevo precio de equilibrio.

“No sabemos cuánto pueda durar esta tendencia. Teóricamente, el mercado alguna corrección alcista va a tener que hacer porque son demasiados días de bajas, y de bajas muy fuertes. La tendencia por el momento parece ser de tranquilidad por un cambio de expectativas muy importante pero que también pueden cambiar con los sondeos”, resumió Quintana.

Por la corresponsalía Buenos Aires





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