El periodista defendió a Jorge Rial y aseguró: "El marido generó todo este quilom...".


Luego de que Jorge Rial hablara sobre la muerte de Beatriz Salomón, su excompañero Luis Ventura tomó la posta y rompió el silencio.

En este baile estuvimos solos. No hablé con Jorge de nada. Él dijo lo que tenía que decir. Nosotros no tenemos comunicación y sin tener comunicación coincidimos en el testimonio. No solo avalo todo lo que dice sino que también te lo voy a enriquecer. Primero quiero decir algo: ni Jorge ni nadie destruyó la carrera de Beatriz”, le dijo Ventura a Clarín.

El marido (Alberto Ferriols) generó todo este quilom… Tenían dos hijas en común y la dejó en la miseria. En todo caso, la culpabilidad que tengo yo es de haber sido un pelotudo. Porque es así. Fui un pelotudo porque ¿qué me tenía que estar metiendo en el quilombo de estos tipos que grabaron la cámara oculta?”, aseguró.

Los verdaderos responsables son los que le pagaron la indemnización a Ferriols, que son los que hicieron la cámara oculta. Y garparon porque saben lo que hicieron. Nosotros, con Rial le hicimos un favor a Beatriz: porque ella nos pidió venir al programa para contar una historia que no era nuestra”, agregó.

Alberto Ferriols y Beatriz Salomón en “Intrusos en la noche”, octubre de 2004 (Web)

Me están rompiendo las pelotas con que tuvimos la culpa, como si Rial y yo fuéramos los peores del mundo. A Ferriols no lo vi nunca hablando de este tema. Los que produjeron la cámara oculta, que son las estrellas de la ética, están escondidos debajo de la cama. Son unos cobardes”, disparó.

“El día anterior Beatriz me empieza a llamar por el quilombo y yo no tenía nada que ver, porque no me podía meter en la producción de lo que estaba a cargo de Cuatro Cabezas. Beatriz quería que yo le averiguara de qué se trataba y yo no tenía ni idea de lo que iban a hacer”, aseguró.

(Archivo)

“‘Yo quiero ir esta noche a Intrusos’, me dice Beatriz ese mismo día. Ella estaba casi segura de que era un tema de habilitación del consultorio. Ferriols tenía un consultorio donde recibía las consultas y a sus pacientes. Ella creía que la cámara oculta era porque lo habían enganchado operando en el consultorio. ‘Yo quiero ir a mostrar todos los permisos. Lo quieren cagar a Alberto’, me decía todo el tiempo. Ella me insistió muchísimo. Me volvió loco te diría. Me hizo como 500 llamados, fue tremendo y lo puedo comprobar”, explicó.





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