La senadora había estado ausente en la tercera jornada por un compromiso legislativo.


La expresidenta Cristina Kirchner asistió este lunes a la cuarta jornada del juicio oral que se le sigue como presunta jefa de una asociación ilícita que cometió delitos con la obra pública nacional en Santa Cruz.

La senadora asistió al juicio por tercera vez, ya que el lunes pasado faltó y justificó la inasistencia con actividad parlamentaria en la Cámara Alta.

Para esta vez, no presentó petición alguna y arribó poco antes de las 9.30 a los tribunales federales de Retiro. Ingresó por un acceso lateral y fue directo a la sala de audiencias del subsuelo de Comodoro Py 2002.

El público que concurrió a presenciar la audiencia la recibió con aplausos hasta que se ubicó, como ya es usual, en la última fila de asientos destinada a los acusados junto a su abogado Carlos Beraldi. Entre otros estuvieron los actores Gerardo Romano y Arturo Bonín; y la Madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas.

Vestida de rojo y negro, la expresidenta siguió la lectura de la acusación fiscal ante el Tribunal Oral Federal 2, por momentos abocada a la lectura de un libro, “38 estrelllas. La Mayor fuga de mujeres de una cárcel”, y en otros tramos consultando su teléfono o intercambiando comentarios con su defensor.

La jornada transcurrió con la lectura de la acusación fiscal, con un breve cuarto intermedio, y una vez terminado este trámite debe continuarse con los requerimientos de la Oficina Anticorrupción y la Unidad de Información Financiera.

En tanto, dentro de la sala de audiencias por primera vez desde que comenzó el debate los detenidos Julio De Vido y Lázaro Báez se sentaron separados.

Otro de los juzgados, José López, se quedó en la audiencia mientras en paralelo se realizaba otro juicio por presunto enriquecimiento ilícito a raíz de los bolsos con nueve millones de dólares que intentó esconder en un monasterio en junio de 2016.






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