El dinero invertido, el que se recupera, los premios y el alcance de las jugadoras sigue muy por debajo, pero las mujeres se abren camino a paso firme y reclaman igualdad.


La Copa Mundial Femenina Francia 2019 empieza hoy. Las mujeres vienen demostrando que ellas también pueden hacerlo, y hacerlo bien, desde 1991, cuando la FIFA organizó el primer mundial femenino de la historia, y desde entonces se han hecho cada 4 años. Sin embargo, algunas desigualdades persisten, especialmente en los números de presupuesto, publicidad y audiencia.

Un anuncio con las jugadoras de Francia, en una avenida de París (REUTERS/Rachel Joyner)

Según L’Equipe, 70 millones de dólares es el presupuesto para este mundial femenino, de los cuales 50 provienen de la FIFA. El retorno para el país anfitrión, Francia, estaría alrededor de 500 millones. En comparación con el mundial masculino de Rusia 2018, los números son muy pequeños: entonces se gastaron 2.000 millones y retornaron alrededor de 6.000.

Y esa diferencia no es grande si se compara con la que existe en cuanto a premios: 30 millones de dólares (el doble que el último mundial) para las selecciones femeninas, frente a 400 millones que repartió la FIFA para Rusia 2018, cuando solamente la selección francesa, que se consagró campeona, se quedó con 38, según publicó Diario As.

Además de esos 30 millones, la FIFA destinó a este mundial femenino 11,5 millones para que las federaciones organizaran amistosos previos y para mejora de instalaciones, y 8,4 millones más para los clubes, que por primera vez recibirán dinero a cambios de prestar jugadoras.

A cancha llena

El fútbol femenino alcanzó su auge de la mano del feminismo, y atraviesa su momento de mayor popularidad de la historia: cada vez más canchas se llenan para ver a mujeres jugando. Para esta Copa Mundial Femenina ya se vendieron casi un millón de entradas. Ya se agotaron para el partido inaugural (entre Francia y Corea del Sur), la final, las dos semifinales y varios de los partidos de fase de grupos, como Holanda-Camerún, Nigeria-Francia y Suecia-Estados Unidos.

La selección anfitriona, Francia, entrenando antes del partido inaugural ante Corea del Sur (Lionel BONAVENTURE / AFP)

Con respecto a la audiencia, al compararse con el mundial masculino el rendimiento de la Copa Femenina queda empequeñecido: la audiencia global de Rusia 2018 fue de 3.500 millones de personas, con 516 millones siguiendo la final. Mientras, el último mundial femenino, en Canadá, tuvo una audiencia total de 556 millones (y su final entre Japón y Estados Unidos rompió el récord de espectadores para un partido de fútbol femenino en EEUU: 60,7 millones).

Casos llamativos

Algunas selecciones femeninas, particularmente, han elevado sus protestas frente a claras desigualdades injustificadas. Uno de los casos es el de Estados Unidos: mientras que la selección masculina recibió de la FIFA 9 millones de dólares por llegar a dieciseisavos de final en Brasil 2014, la femenina recibió solo 2 millones por proclamarse campeona en Canadá 2015.

Megan Rapinoe, en el centro, y Alex Morgan, a la izquierda, dos de las jugadoras que alzaron su voz en contra de la desigualdad (AP/Kirsty Wigglesworth)

“La selección femenina ha sido tres veces campeona del mundo y la masculina ni siquiera se clasificó para el último mundial”, sostuvieron las jugadores norteamericanas Alex Morgan y Megan Rapinoe en un reclamo para el día de la mujer. La FIFA justifica estas desigualdades alegando que se deben a las diferencias en los ingresos de uno y otro torneo.

La selección australiana es otra de las que presentó sus quejas: “Solo para la fase de grupos, los jugadores de Australia han recibido 2,4 millones para el Mundial de Rusia, mientras que las Matildas un 0,2, menos del 10%. Si las Matildas fueran campeonas del mundo, solo recibirán el 50% de lo que los Socceroos recibieron por calificarse para Rusia”, expresaron las jugadoras, apodadas Las Matildas.

Ada Hegerberg, jugadora estrella de Noruega y actual Balón de Oro, renunció a participar de los mundiales de la FIFA hasta tanto no se equiparen las condiciones con las de los hombres. Ada recibió un tratamiento machista al recibir el premio en 2018 que se viralizó y generó fuertes críticas: el presentador le preguntó si sabía hacer “twerking”, un movimiento de baile sexy. “No”, respondió ella, tajante.

Una buena

En pos de corregir la desigualdades estructurales, Adidas anunció que sus jugadoras de la selección ganadora de la Copa Mundial Femenina de Francia recibirán el mismo monto de bonus que recibieron sus pares masculinos hace un año.






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