El caso insólito fue protagonizado por un refugiado malauí, que fue condenado a 200 horas de trabajo comunitario y deberá abandonar el país antes del 22 de junio.


En Irlanda, un refugiado malauí fue detenido tras presentarse en una comisaría de Dublín para denunciar la mala calidad de la marihuana que le vendió un dealer.

Según informó el diario “Irish Independent”, Arthur Liwembe, de 34 años, mostró a los agentes una pequeña bolsa de cannabis, ilegal en Irlanda, y aseguró que no era “de buena calidad”, por lo que fue inmediatamente detenido y acusado de posesión de estupefacientes, entre otros cargos.

El juez instructor, John Hughes, lo eximió de la pena más dura que conllevan estos delitos, hasta seis meses de cárcel, y lo condenó el pasado marzo a cumplir 200 horas de trabajo comunitario.

El magistrado indicó que el comportamiento de Liwembe fue, “cuanto menos, ilógico”, pero entendió que era prueba de que sufría “una psicosis inducida” por el consumo de cannabis.

La abogada defensora, Anne Fitzgibbon, sostuvo durante el juicio que su cliente, exestudiante de enfermería y solicitante de asilo en Irlanda, tuvo una “infancia difícil” y aseguró que no había vuelto a consumir drogas desde su detención el pasado 10 de julio.

La letrada argumentó que Liwembe entró ese día en la comisaría para mostrar su “preocupación” por la calidad del cannabis que acaba de comprar, ya que creía que podía ser “perjudicial para la salud de otras personas”.

En tanto, la abogada ​lamentó que, en otro proceso paralelo, las autoridades irlandesas han rechazado su solicitud de asilo y le han pedido que abandone el país antes del próximo 22 de junio.






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