Cuántas cucharadas de azúcar al día tolera el cuerpo sin afectar el hígado
Un estudio reciente advierte que una cantidad de azúcar que muchos consumen a diario podría estar afectando silenciosamente el hígado, incluso sin que la persona lo note.


Nuevas investigaciones científicas confirmaron que el consumo habitual de azúcar añadido influye directamente en la acumulación de grasa en el hígado, un proceso que puede derivar en esteatosis hepática no alcohólica, conocida como hígado graso.

Aunque tradicionalmente se asocia esta condición con el exceso calórico general, los especialistas advierten que el tipo de azúcar consumido juega un rol clave en la salud metabólica.
La Organización Mundial de la Salud ha alertado en reiteradas ocasiones sobre el elevado consumo de azúcares añadidos presentes en productos industrializados. En países como Suiza, citado en un informe de la Sociedad Chilena de Obesidad, la ingesta promedio supera los 100 gramos diarios, una cifra que excede ampliamente las recomendaciones internacionales.

Uno de los principales problemas, según los expertos, es que el azúcar añadido no se limita a golosinas o bebidas azucaradas. También está presente en yogures, panes, cereales, salsas y embutidos, lo que dificulta que las personas calculen con precisión cuánto consumen a lo largo del día.
Este consumo inadvertido puede tener consecuencias metabólicas relevantes. Cuando el hígado recibe un exceso de azúcares simples, especialmente fructosa y sacarosa, los transforma en lípidos mediante un proceso conocido como lipogénesis de novo. Si la exposición es constante, se favorece la acumulación de grasa en las células hepáticas.
Una investigación desarrollada por la Universidad de Zúrich y el Hospital Universitario de Zúrich evaluó durante siete semanas el efecto de distintos tipos de azúcar sobre el metabolismo hepático.
Los resultados mostraron que una ingesta diaria de 80 gramos de azúcar añadido (cantidad que puede encontrarse en menos de un litro de refresco) incrementa de forma significativa la producción de grasa en el hígado.
El estudio evidenció además diferencias relevantes entre tipos de azúcar:

De acuerdo con guías clínicas difundidas por Max Healthcare, los límites sugeridos para el consumo diario de azúcar añadido son:

Estas cantidades incluyen el azúcar presente en bebidas, productos procesados y repostería. Superarlas de manera habitual puede favorecer el aumento progresivo de grasa hepática y elevar el riesgo de desarrollar hígado graso no alcohólico, diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos.