Caso Lucrecia: qué hacer si tu hijo es quien hace bullying, según una especialista
La violencia que sufrió la adolescente de Catamarca durante su viaje de egresados a Bariloche reabrió el debate sobre el acoso escolar.
El caso de Lucrecia, la adolescente de 17 años que denunció haber sufrido bullying durante su viaje de egresados a Bariloche, generó una fuerte conmoción en todo el país. La difusión de un video en el que una de sus compañeras relataba entre risas las agresiones que había cometido provocó indignación y abrió un debate sobre la responsabilidad de las familias y las instituciones educativas.

Caso Lucrecia: expulsaron del colegio a la alumna que contó en un video cómo la agredía y disfrutaba de su sufrimiento
Mientras los padres de la joven reclaman justicia y protección para su hija, surgió una pregunta que pocas veces se plantea cuando se habla de acoso escolar: ¿qué hacer cuando nuestro propio hijo es quien está haciendo bullying?
La consultora psicológica Paola Zabala abordó esta problemática en una columna publicada en TN y explicó que, aunque la primera reacción ante estos episodios suele ser el rechazo hacia los agresores, también es necesario comprender qué lleva a un adolescente a hostigar a otro y cómo intervenir para evitar que vuelva a suceder.
Según la especialista, el desafío no consiste únicamente en sancionar las conductas violentas, sino también en enseñar responsabilidad, empatía y respeto por los demás.
Caso Lucrecia: qué hacer si descubrís que tu hijo hace bullying
El caso de Lucrecia tomó repercusión nacional después de que una estudiante de Catamarca, publicara un video en el que describía cómo ella y un grupo de amigas habían hostigado a la adolescente durante el viaje de egresados.
En la grabación, la joven relataba distintos episodios de burlas y agresiones, mientras reconocía que disfrutaba del sufrimiento de su compañera.

Para Paola Zabala, este tipo de situaciones obliga a los adultos a hacerse una pregunta incómoda: qué harían si descubrieran que su propio hijo es quien está provocando ese daño.
La especialista explicó que muchas familias suelen preocuparse por la posibilidad de que sus hijos sean víctimas de bullying, pero pocas veces consideran que podrían ser quienes lo ejercen.
En ese sentido, advirtió que la primera reacción de los padres no debería ser justificar ni minimizar lo ocurrido, incluso cuando resulte difícil aceptar que sus hijos fueron capaces de lastimar deliberadamente a otra persona.

Caso Lucrecia: qué podría pasar con los adolescentes que la agredieron en Bariloche y difundieron su video íntimo
Según Zabala, algunas de las respuestas habituales de los adultos consisten en asegurar que sus hijos no comenzaron el conflicto, que reaccionaron porque alguien los provocó o que no tienen la obligación de llevarse bien con todos sus compañeros.
Sin embargo, remarcó que defender a un hijo no significa negar sus responsabilidades.
Los errores que los padres deben evitar cuando sus hijos hacen bullying
Uno de los principales errores que identifica la consultora psicológica es intentar encontrar explicaciones que terminen justificando las agresiones.
Para Zabala, es importante escuchar a los adolescentes y tratar de comprender qué los llevó a actuar de determinada manera, pero sin confundir esa comprensión con la aceptación de sus conductas.
En ese proceso, recomendó que los adultos intenten identificar si sus hijos buscan reconocimiento dentro de un grupo, si tienen miedo de quedar excluidos o si realmente comprenden las consecuencias de sus acciones.
El objetivo es entender qué hay detrás del comportamiento para poder modificarlo, sin perder de vista la gravedad del daño provocado.
La especialista también advirtió que la edad no debe utilizarse como una excusa para naturalizar el hostigamiento. Por el contrario, la adolescencia es una etapa fundamental para aprender a reconocer los errores, asumir responsabilidades y respetar las normas de convivencia.
En el caso de Lucrecia, la difusión del video también puso en evidencia cómo las redes sociales pueden amplificar las agresiones y convertir el sufrimiento de una persona en contenido para otros usuarios.
Qué medidas tomar si tu hijo está acosando a un compañero
De acuerdo con las recomendaciones de Paola Zabala, la intervención de los padres debe comenzar por reconocer la gravedad de lo sucedido y evitar que el hostigamiento continúe.
Entre las acciones que pueden ayudar a abordar estas situaciones se encuentran:
- No minimizar las agresiones: reconocer que las burlas, la exclusión y las humillaciones pueden provocar consecuencias importantes en quienes las sufren.
- Escuchar sin justificar: conversar con el adolescente para comprender qué lo motivó a actuar de esa manera, sin utilizar esas explicaciones para quitarle responsabilidad.
- Enseñar empatía: ayudarlo a reconocer cómo sus acciones afectan emocionalmente a otras personas.
- Trabajar junto con la escuela: mantener una comunicación con las autoridades educativas para establecer medidas de prevención y seguimiento.
- Establecer consecuencias claras: aplicar medidas educativas proporcionales que permitan comprender la gravedad de lo ocurrido.
- Buscar acompañamiento profesional cuando sea necesario: especialmente si las conductas agresivas se repiten o existen dificultades para reconocer el daño causado.
La especialista sostuvo que la prioridad siempre debe ser proteger a la víctima, detener las agresiones y garantizar que no vuelvan a repetirse.
También señaló que las sanciones, por sí solas, no alcanzan para resolver una problemática que requiere la participación de las familias, las instituciones educativas y otros adultos responsables.
El caso Lucrecia y la responsabilidad de los adultos frente al bullying
La situación que atravesó Lucrecia también expuso las consecuencias que el acoso escolar puede tener sobre la vida cotidiana de una adolescente y su familia.
Sus padres, Rodrigo y Noelia, contaron que el hostigamiento comenzó meses antes del viaje de egresados, cuando compañeros difundieron material íntimo de su hija sin consentimiento.
Según denunciaron, la situación continuó durante la estadía en Bariloche, donde la joven sufrió nuevas agresiones físicas y verbales.
Actualmente, Lucrecia recibe acompañamiento psicológico y psiquiátrico, mientras su familia intenta recuperar la normalidad después de meses de angustia.
El caso también motivó investigaciones judiciales y medidas por parte de la institución educativa, entre ellas el pase obligatorio de la alumna que se viralizó por relatar las agresiones. Esa decisión fue cuestionada judicialmente por la estudiante.
Para Paola Zabala, situaciones como esta demuestran que la prevención del bullying no puede comenzar únicamente cuando aparece una denuncia o se viraliza un video.
La especialista considera fundamental que los adultos revisen qué modelos de convivencia transmiten a sus hijos y cómo les enseñan a relacionarse con otras personas.
En ese sentido, destacó que educar también implica enseñar a asumir las consecuencias de las propias acciones y comprender el daño que pueden provocar.

