Jorge Luis Borges, escritor: "No bebo, no fumo, como poco, mis únicos vicios son ‘El Quijote’ y ‘La Divina Comedia’"

En el ocaso de su vida, el autor de «Ficciones» confesó que sus únicos excesos radicaban en releer la obra cumbre de Cervantes y evitar deliberadamente la prosa que juzgaba prescindible.

Jorge Luis Borges, escritor: "No bebo, no fumo, como poco, mis únicos vicios son ‘El Quijote’ y ‘La Divina Comedia’"
Jorge Luis Borges, escritor: "No bebo, no fumo, como poco, mis únicos vicios son ‘El Quijote’ y ‘La Divina Comedia’" (IA)
27 de septiembre de 2026, 15:08

En las postrimerías de su existencia, cuando la ceguera había transformado el acto de leer en un ejercicio de la memoria compartida, Jorge Luis Borges solía condensar su cosmogonía en aforismos de aparente sencillez. Durante las célebres tertulias radiofónicas grabadas entre 1984 y 1985 con el cronista Osvaldo Ferrari, el maestro porteño desgranó una confesión de ascetismo singular: proclamó ser ajeno al tabaco, al alcohol, a las sustancias psicoactivas e incluso a la abundancia alimentaria. Para Borges, las únicas dependencias incorregibles de su vida eran el poema sagrado de Dante Alighieri, las andanzas del ingenioso hidalgo manchego concebidas por Miguel de Cervantes y, como reverso humorístico, la firme decisión de no rozar las páginas de Enrique Larreta ni de Jacinto Benavente.

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Aquella taxonomía de hábitos no constituía una simple humorada de café, sino una declaración de principios críticos. Al enunciar como "vicio" la contemplación de dos hitos fundacionales de Occidente, apelaba a su habitual ironía para señalar sus pasiones más tenaces, aquellas que operaban como una grata servidumbre de la que rehusaba liberarse. Del mismo modo, colocar la omisión deliberada de autores contemporáneos al mismo nivel que una adicción revelaba su intransigencia estética: la literatura de verdad resultaba un bien demasiado preciado y el tiempo vital excesivamente breve como para dilapidarlo en sensibilidades retóricas que juzgaba impostadas o artificiosas.

Jorge Luis Borges, escritor: "No bebo, no fumo, como poco, mis únicos vicios son ‘El Quijote’ y ‘La Divina Comedia’"
Jorge Luis Borges, escritor: "No bebo, no fumo, como poco, mis únicos vicios son ‘El Quijote’ y ‘La Divina Comedia’" (IA)

El periplo borgeano junto a don Quijote estuvo marcado por la singularidad desde la infancia más temprana. Por influjo de su linaje materno anglosajón, el joven Borges se adentró en los valles castellanos a través de una versión en lengua inglesa; años más tarde, al reencontrarse con la prosa original de Cervantes en español, afirmó con desconcertante perspicacia que el castellano sonaba a una traducción del texto de Gran Bretaña. Lejos de reducirse a un desplante biográfico, aquella paradoja germinó en su inmortal relato «Pierre Menard, autor del Quijote», ensayo narrativo donde demostró que un texto no se clausura en la intención de quien empuña la pluma, sino en la mirada reconstructiva y anacrónica de cada lector.

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La predilección borgeana no operaba como un deslumbramiento aislado, sino que coincidía con el veredicto unánime de las letras universales. Declarada como el génesis indiscutible de la novela contemporánea y consagrada en foros globales como la cumbre insuperable de la ficción narrativa, la travesía de Alonso Quijano se forjó paradójicamente en los intervalos carcelarios y las penurias financieras que aquejaron a Cervantes, quien jamás sospechó el linaje inmortal de su fábula andante.

Jorge Luis Borges, escritor: "No bebo, no fumo, como poco, mis únicos vicios son ‘El Quijote’ y ‘La Divina Comedia’"
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Esa devoción sin tregua late hoy en los muros del Museo del Quijote en Ciudad Real, donde las palabras de Borges conviven con miradas ajenas. Allí, el azar ha querido que la cita del argentino comparta sala con reflexiones de creadores diversos, incluyendo al mismísimo Benavente, consolidando una paradoja que habría regocijado al poeta de las orillas.

Jorge Luis Borges, escritor: "No bebo, no fumo, como poco, mis únicos vicios son ‘El Quijote’ y ‘La Divina Comedia’"
Jorge Luis Borges, escritor: "No bebo, no fumo, como poco, mis únicos vicios son ‘El Quijote’ y ‘La Divina Comedia’" (IA)

Frente a quienes buscaron en el texto moralejas pedagógicas o excusas teóricas, la postura de Borges reivindica el deslumbramiento puro: una lealtad desinteresada hacia una ficción inagotable que desafía las fronteras del tiempo.

Jorge Luis Borges, escritor: "No bebo, no fumo, como poco, mis únicos vicios son ‘El Quijote’ y ‘La Divina Comedia’"
Jorge Luis Borges, escritor: "No bebo, no fumo, como poco, mis únicos vicios son ‘El Quijote’ y ‘La Divina Comedia’" (IA)

Asomarse al laberinto de las preferencias borgeanas permite vislumbrar su convicción más honda sobre el oficio de las letras. Reducir la propia vida a unas pocas páginas tutelares nos enseña que el destino de un gran escritor no se mide por la cantidad de volúmenes acumulados en los anaqueles, sino por la nobleza de aquellos clásicos a los que se regresa incansablemente para aprender a mirar el mundo.