Los colibríes buscan un néctar caliente en las mañanas más frías, según especialistas del Conicet
Investigaciones demuestran que los picaflores seleccionan néctares densos para reactivar su metabolismo tras el letargo nocturno


Las bajas temperaturas representan una de las mayores amenazas para animales de apenas unos gramos de peso, cuyo acelerado ritmo cardíaco exige un consumo energético descomunal. Durante las madrugadas, cuando el termómetro desciende varios grados bajo cero, los colibríes sobreviven entrando en estado de torpor, una hibernación temporal donde reducen sus constantes vitales para evitar congelarse.

Al salir de ese letargo matutino, estas diminutas aves no pueden alimentarse de cualquier especie vegetal al azar. Diversos estudios científicos de campo sobre comportamiento trófico y adaptación térmica, revelan que los picaflores buscan de forma deliberada néctares con altísima concentración de azúcares, los cuales operan como una recarga calórica para reactivar sus músculos de vuelo.

En las primeras horas de helada, variedades florales de floración invernal como la Pyrostegia venusta, los aloes, la Tecoma capensis y la Grevillea johnsonii se convierten en el recurso primordial del ecosistema. Estas flores ofrecen el combustible inmediato que los colibríes necesitan para elevar su temperatura corporal y comenzar sus desplazamientos diarios sin agotar sus reservas críticas.

Conforme el sol asciende hacia el mediodía y la temperatura ambiente se modera, los colibríes modifican su estrategia de forrajeo. En ese horario diversifican su búsqueda hacia otras floraciones como salvias, abutilones, arbustos de mermelada y lantanas, aprovechando néctares más ligeros una vez que el peligro de shock térmico y descompensación metabólica ha quedado atrás.

Comprender esta dinámica horaria pone de manifiesto la importancia de diseñar espacios verdes con criterios ecológicos funcionales y no meramente ornamentales. La temporada invernal constituye la etapa más crítica para la fauna urbana, por lo que garantizar una floración continua a lo largo de todo el ciclo anual es vital para ofrecer fuentes de alimento ininterrumpidas.
LOS COLIBRÍES BUSCAN UN NÉCTAR CALIENTE EN LAS MAÑANAS MÁS FRÍAS, SEGÚN ESPECIALISTAS DEL CONICET
— Vía País (@ViaBsAscomar) August 21, 2026
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La preservación de los polinizadores en entornos domésticos depende de incorporar las especies botánicas adecuadas para cada momento del día. Transformar patios y jardines en corredores de biodiversidad con vegetación rica en néctar invernal marca la diferencia entre la supervivencia y la desaparición de los colibríes ante los rigores del clima.