Por qué Tini Stoessel canceló su gira mundial de Futttura: la marca que desató la guerra con su papá
La disputa por el porcentaje de ganancias, la desvinculación laboral definitiva y la verdad detrás de las fechas canceladas de su nueva gira.


Tras semanas de extrema tensión, auditorías contables cruzadas y un distanciamiento personal que parecía irreversible, Tini Stoessel y su padre, Alejandro Stoessel, alcanzaron las bases de un acuerdo económico definitivo que solo resta rubricar en los papeles para ponerle fin a más de una década de sociedad comercial.

El avance se produjo luego de que concluyera formalmente una exhaustiva auditoría internacional encargada de rastrear y cuantificar el patrimonio total generado por la artista: desde propiedades y firmas radicadas en Estados Unidos hasta las cuentas bancarias en Miami donde ingresan las regalías por derechos de autor, reproducciones digitales y la recaudación de sus giras mundiales.

El eje neurálgico del conflicto siempre fue el reparto financiero tras la decisión de la cantante de independizarse. Mientras que Alejandro pretendía quedarse con el 50% del patrimonio y de los ingresos futuros, la postura de la estrella pop fue inflexible.
La artista argumentó con firmeza que la exigencia de su padre excedía cualquier parámetro de la industria de la música, donde los contratos de management oscilan habitualmente entre un 20% y un 25%.

De acuerdo con lo convenido en las últimas horas, una vez estampado el acuerdo final se concretará la desvinculación laboral absoluta entre ambos. El productor quedará relegado a una participación minoritaria, perdiendo el control hegemónico sobre las decisiones comerciales y artísticas de su hija.
El otro gran foco de discordia que dinamitó el vínculo tuvo nombre propio: Futttura, el ambicioso concepto de su actual tour. Tini sostiene que la idea creativa y la identidad del proyecto nacieron exclusivamente de su cabeza. Sin embargo, en los registros formales la marca figura asentada a nombre de Alejandro Stoessel y de su socio, Aquiles, sin que la intérprete haya firmado autorización alguna.
Esa maniobra desató la furia de la autora de "La Triple T", quien se negó rotundamente a subirse a los escenarios si los dividendos de su esfuerzo quedaban en manos de su padre.

Ante la negativa de trabajar para que el dinero lo cobre su padre, la cantante resolvió cancelar de cuajo las fechas que ya tenía pautadas en plazas estratégicas como Alemania, Corea del Sur, Brasil, París, China y Turquía.
Con la auditoría cerrada y el convenio legal listo para la firma, Tini logra arrebatarle el timón de su destino a su entorno familiar, dispuesta a refundar las reglas de su carrera sin tutelas ni intermediarios.