"Es como tener una familia": el testimonio de Dulia sobre su estadía en Casa Clarita
La joven madre destacó el acompañamiento recibido durante el embarazo y tras el nacimiento de su hijo Tahiel.


Dulia Flores Valeriano, oriunda de la Alta Montaña tucumana, encontró en el Hospital Avellaneda mucho más que atención médica. Fue trasladada al centro por una amenaza de parto y, aunque logró superar esa primera etapa, no pudo regresar a su hogar: las lluvias habían deteriorado el único camino de acceso, transitable solo a caballo.
Así llegó a Casa Clarita, una residencia construida gracias a una donación de la Cooperadora del hospital para alojar temporalmente a madres y niños de zonas alejadas. Aunque la estadía habitual dura pocos días, Dulia permaneció allí más de tres meses debido a la complejidad de su situación.
Su embarazo fue seguido de cerca por el Servicio de Internación Conjunta y Embarazo de Riesgo, con atención interdisciplinaria, participación en la Escuela de Embarazadas y más de once controles durante la gestación.
El 6 de julio nació Tahiel Josemar Sauvik, con 4 kilos 200 gramos y 53 centímetros. Tras el parto, madre e hijo continuaron con controles e interconsultas, y el hospital se comprometió también a acompañar el bautismo que Dulia desea para ambos.
El coordinador de Casa Clarita, licenciado Gustavo Figueroa, recordó el proceso: "Ella ingresó por un embarazo de alto riesgo y, por la imposibilidad de regresar a su domicilio, decidimos alojarla en la casa. Acompañamos todo el embarazo hasta su finalización. Le hicimos un baby shower, recibimos donaciones y la verdad es que la hemos acogido como parte de nuestra familia".
La jefa del Servicio de Internación Conjunta y Embarazo de Riesgo, licenciada Carla Dávila Pérez, subrayó el vínculo construido durante el acompañamiento: "Nunca cortamos ese cordón umbilical. Siempre vinimos a verla, nos encariñamos con ella y con su historia. Lo que hicimos fue garantizar una verdadera continuidad del cuidado".
Dulia, por su parte, resumió lo que significó ese tiempo: "Casa Clarita es prácticamente un hogar. Más allá de los profesionales que hay, es como tener una familia. Me he sentido muy apoyada en este lugar. Uno aprende junto con el bebé, con sus reacciones y su comportamiento. Todos los días aprendo algo nuevo gracias al acompañamiento que recibo".