Sergio Mohamed: la historia detrás del nuevo rector de la UNT
Ingeniero civil, docente universitario y ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología, asumió como máxima autoridad universitaria.


Sergio Mohamed, el nuevo rector de la Universidad Nacional de Tucumán, repasó en el programa televisivo "Primer Plano" los tramos centrales de su historia personal, desde su infancia en San Miguel de Tucumán hasta el accidente que en 2009 lo marcó para siempre.
Nació el 30 de diciembre de 1965: "Yo soy hijo de madre soltera. Mi mamá me crió cuidando a una señora, una señora enferma, a la que yo trataba como abuela, y fue mi abuela la que me inculcó el estudio", contó. Cursó la primaria en el colegio San Carlos y la secundaria en el Instituto Técnico, donde se recibió de técnico constructor: "Ahí tuve varios profesores que me marcaron", señaló, y recordó especialmente a Rosa Vitru, "Una profesora de matemática que me llevó a los equipos de olimpíadas matemáticas. Tuve la suerte y el gusto de ganar olimpíadas matemáticas de la provincia varias veces".
Sobre su elección de carrera fue directo: "Ingeniería civil era mi vocación. Hice la carrera con mucho esfuerzo, porque al mismo tiempo que hacía la carrera trabajé preparando alumnos. Trabajé en el colegio San Francisco muchos años, donde llegué a tener 24 horas cátedra, y era ayudante estudiantil" en la facultad. Se casó en 1992 y tiene dos hijos.
De su historia familiar, contó que es "nieto de un inmigrante sirio que era analfabeto, que no sabía ni leer ni escribir. Sí sabía mucho de números y tenía un almacén de ramos generales" en el interior de la provincia.
Se recibió de ingeniero civil tras una carrera que se extendió más de lo habitual "porque hice toda la carrera trabajando". Desde 1989 fue ayudante estudiantil en la cátedra Estabilidad de las Construcciones, "que en ese momento tenía como profesor titular al ingeniero Juan Carlos Reymundín, que después fue decano de la facultad y secretario administrativo". En esa etapa trabajó también junto al ingeniero Andrés Ortega, "que también fue decano de la facultad, pero por un tiempo muy corto porque falleció a los dos meses de asumir".
De ambos dijo: "Fueron básicamente mis mentores". Después hizo un posgrado en Ingeniería Estructural en el Instituto de Estructuras con el doctor Rodolfo Danesi, donde investigó "la deformación diferida del hormigón: cuando usted el hormigón lo somete a muchas solicitaciones, se deforma y se sigue deformando en el tiempo". Consultado sobre una eventual participación en la investigación del atentado a la AMIA, fue tajante: "No, yo no estuve en el equipo del AMIA".
En 2009 sufrió un accidente "que me provocó una lesión incompleta de médula, que me provoca una discapacidad motriz. Yo me movilizo con andador". Por las barreras físicas del Instituto de Estructuras, se trasladó al Laboratorio de Mecánica de Suelos, "Todo en planta baja, con baño a la par, que adaptamos". Relató que estuvo "45 días internado, los primeros en terapia intensiva, después 7 meses haciendo rehabilitación en Buenos Aires, que fue una enseñanza de vida importante". Sobre cómo lo marcó esa etapa, fue enfático: "Me hizo mucho más tranquilo, me hizo entender que muchas veces en la vida uno depende de los demás, que uno no puede hacer las cosas solo". En ese período, dijo, "Me querían jubilar por el porcentaje de discapacidad que tenía; yo no quería que me jubilen, tenía 43 años".
-¿Qué mensaje le dejaría a los que están del otro lado como ejemplo de vida?
-"Yo en ese momento lo único que pensaba era qué ejemplo le daba a mi hijo. Cómo le tenía que demostrar que el padre, ante una situación complicada, no se caía", y agregó: "Peleé por volver a la universidad. Yo estaba en el 2010 haciendo rehabilitación, en una camilla, y me llaman por teléfono del Consejo Superior. Cuando tuve el accidente era vicedecano subrogante, la tercera autoridad de la facultad".