Santa Ana empieza a recuperar la calma tras las inundaciones
La comuna montó una base operativa en la Ruta Nacional 38, a la altura de Plaza Vieja, para garantizar comida, resguardo y contención a vecinos damnificados.


Después de horas de fuerte preocupación, Santa Ana comenzó a transitar una leve mejoría. El descenso del arroyo Matazambi y del río Chico llevó algo de alivio a una comunidad golpeada por las intensas lluvias, que provocaron anegamientos en numerosos barrios y obligaron a desplegar asistencia de emergencia en distintos puntos de la localidad.
El temporal impactó con fuerza en el sur tucumano, donde el volumen de agua acumulado en poco tiempo generó desbordes y alteró la vida cotidiana de muchas familias. En Santa Ana, la cercanía con la Ruta Nacional 38 convirtió a la zona en uno de los sectores bajo seguimiento permanente, mientras la comuna y el Gobierno provincial coordinaban respuestas para contener a los vecinos afectados.
El comisionado comunal Hernán Romano describió el momento con cautela, aunque reconoció que la baja en los cursos de agua permitió empezar a descomprimir la emergencia: “Hoy miércoles es un día más tranquilo. La situación está más controlada. El descenso del arroyo Matazambi y el río Chico es importante. Hubo situaciones que obviamente generan traumas en muchas familias, que lamentablemente está pasando esta situación. Tenemos una situación compleja y con muchos barrios afectados. Pero bueno, la verdad que hoy, gracias a Dios, ya con una temperatura más baja y una leve llovizna, bajaron los caudales de los ríos”.
Asistencia y resguardo para las familias afectadas
En medio de la contingencia, una de las prioridades fue sostener la atención de quienes debieron dejar sus casas o vieron alterada su rutina por el ingreso de agua. Para eso, se montó una base operativa sobre la Ruta Nacional 38, en Plaza Vieja, desde donde se brinda contención y se garantiza la provisión de alimentos durante toda la jornada.
Sobre ese dispositivo, Romano explicó: “Montamos una base en la RN 38, en la Plaza Vieja, para resguardar a los vecinos y garantizarles el desayuno, almuerzo, merienda y la cena. Además, tenemos asistencia a través del Ministerio de Salud Pública y resto de los organismos por instrucciones del gobernador Osvaldo Jaldo. Estamos trabajando coordinadamente para poder brindarle asistencia”.
A esa estructura de emergencia se sumó la habilitación de dos establecimientos educativos para alojar a personas evacuadas. La medida buscó ofrecer resguardo inmediato a familias que no podían permanecer en sus viviendas por las condiciones generadas por el temporal.
“Habilitamos, además, dos escuelas para alojar personas. Tuvimos decenas de barrios sumamente afectados, a partir de la tremenda cantidad de agua que cayó en tan poco tiempo. Desde la comuna nosotros vamos a acompañar hasta que podamos volver a generar ese ritmo de vida que tenían previo a esto”, señaló el comisionado.
Aunque el agua comenzó a bajar y el panorama muestra signos de estabilización, las tareas de asistencia y monitoreo continúan en los sectores más comprometidos. El desafío inmediato pasa por acompañar a las familias afectadas y ayudar a reconstruir, de a poco, la normalidad que el temporal interrumpió de manera abrupta.