Riesgo sísmico en Tucumán: el análisis del geólogo Sergio Georgieff
El especialista de la UNT describió el mecanismo de las fallas activas que dan forma al relieve tucumano y generan los sismos registrados en la región.


Tucumán registra actividad sísmica de manera permanente, aunque con una peligrosidad calificada como relativamente baja frente a otras regiones del país. Así lo planteó el geólogo Sergio M. Georgieff, de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), en un diálogo con Vía Tucumán sobre las fallas que atraviesan el territorio provincial, los sismos históricos más relevantes y las medidas necesarias para reducir la vulnerabilidad ante un eventual terremoto.
—¿Qué fallas tectónicas activas atraviesan o rodean el territorio tucumano, y cuál es su nivel de peligrosidad actual?
-"Las fallas geológicas son fracturas que tienen movimiento y permiten el levantamiento de las sierras en Tucumán; el mismo mecanismo actúa en el resto del mundo. Es decir que las sierras se forman por el movimiento de estas grandes fracturas, cuya evidencia son los terremotos", explicó Georgieff. Y agregó: "La peligrosidad en Tucumán es relativamente baja, porque las sierras de Tucumán están bastante alejadas del frente andino. Los terremotos en las sierras de Tucumán ocurren entre 12 y 13 km hasta 70 km de profundidad, mientras que en las zonas de la llanura son más someros; en general, en los primeros 10 km".
—¿Cuáles fueron los sismos históricos más relevantes que afectaron a Tucumán y qué magnitud y daños dejaron?
-"En la localidad de Trancas, en enero de 1826, se produjo un terremoto de magnitud 5,9 a 10 km de profundidad. En los últimos 60 años se produjeron unos 10 terremotos con magnitudes de 5 y hasta 5,8, equivalentes a explosiones de entre 500 kg (magnitud 5) y 12.500 kg (magnitud 5,8) de explosivo", detalló el especialista. "El terremoto de mayor magnitud fue a 4 km al sur de Tafí del Valle, en 1974, pero como fue relativamente profundo (33 km), sus efectos fueron menos sentidos que el ocurrido al norte de Trancas, en el límite con Salta, porque se produjo a 8 km de profundidad".
Sobre las zonas de mayor exposición dentro de la provincia, Georgieff diferenció la peligrosidad natural del riesgo efectivo, que depende del estado de la infraestructura: "Las zonas de mayor riesgo directo se encuentran donde la infraestructura no es sismo-resistente, construcciones muy antiguas y de adobe. En los centros urbanos la infraestructura debe cumplir normas de construcción que las hacen más seguras", señaló.
Consultado sobre si la composición del suelo o la napa freática podían amplificar el efecto de un sismo en determinadas zonas, fue categórico: "Los factores ambientales o el nivel freático no amplifican los sismos". En cambio, remarcó otro tipo de condicionantes: "Profundidades de pocos kilómetros y las pendientes pronunciadas son factores que inciden fuertemente en la intensidad de los terremotos".

Sobre la geología provincial, añadió que "Es muy variada, con rocas de más de 500 millones de años en el núcleo de las sierras y otras rocas más jóvenes circundando las sierras, unos pocos cientos de millones de años, hasta depósitos recientes", aunque aclaró que "Las composiciones de las rocas no constituyen elementos que incrementen el riesgo de forma significativa".
—¿Existe monitoreo sismológico permanente en la provincia? ¿Qué instrumentos o redes se usan y con qué frecuencia se registran movimientos?
"El monitoreo de los terremotos es permanente y se realiza mediante la red de sismógrafos nacionales (en Tucumán existe una sola estación sismológica, en la actualidad inactiva) a cargo del INPRES, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica, y una red mundial de estaciones. El interés mundial por registrar los terremotos es mejorar la comprensión, la ocurrencia y tratar de prevenirlos", explicó Georgieff. Precisó además que existe "Una red nacional más extendida de acelerógrafos que miden la velocidad de movimiento del suelo y son útiles para planificación urbana y de infraestructura", con seis equipos distribuidos en Burruyacú, Concepción, El Cadillal, J.B. Alberdi, San Pedro de Colalao, Tafí del Valle y San Miguel de Tucumán.
Sobre la posibilidad de que ocurra un sismo de magnitud considerable en las próximas décadas, fue puntual: "Los sismos ocurren permanentemente, la probabilidad se basa en el registro e indica uno o dos sismos moderados, magnitudes entre 5 y 6, cada 10 años".

—¿Qué recomendaciones haría a nivel de planificación urbana y construcción para reducir las consecuencias de un posible sismo en la provincia?
-"Es una buena pregunta: hay que diferenciar peligrosidad (los procesos naturales por los que se produce un terremoto) y riesgo, que está definido por la peligrosidad más la situación de vulnerabilidad de las personas, con poco o nulo conocimiento de estos fenómenos y de cómo comportarse, y de la infraestructura, sismo-resistente o no, ante esos eventos", planteó Georgieff. Sobre la normativa vigente, indicó que "La reglamentación para la construcción de infraestructura sismo-resistente está normada", aunque advirtió que "Hay que controlar que se cumpla". Por último, consideró necesario "Mejorar, incorporar y sostener la información sobre terremotos en los niveles educativos y sociales en general, con la finalidad de contar con personas que sepan desenvolverse ante situaciones de riesgo".