Del quirófano al laboratorio: la ruta de una muestra que puede confirmar una recidiva oncológica
El Hospital Néstor Kirchner realizó una biopsia para controlar la evolución de una paciente tratada en el 2025.


En el Hospital Néstor Kirchner, un equipo integrado por varias especialidades llevó adelante una biopsia mediastinal sobre un paciente del servicio de Hemato-Oncología, en el marco del protocolo de estudios abierto tras la sospecha de que un linfoma tratado durante 2025 hubiera reaparecido. El objetivo fue extraer una muestra de la lesión que permitiera despejar la incógnita diagnóstica y trazar, a partir de ahí, el camino a seguir en la atención del paciente.
La cirugía quedó a cargo del doctor Miguel Ángel Noguera, jefe de Cirugía General, en conjunto con el equipo de Cirugía Torácica. Se sumaron especialistas de Anestesiología, Anatomía Patológica, Enfermería e Instrumentación Quirúrgica, en una intervención que exigió coordinación entre disciplinas desde el primer momento.
El desafío técnico no era menor: la lesión tenía un tamaño considerable y presentaba zonas de necrosis, lo que ponía en riesgo la representatividad de la muestra. Ante ese escenario, la doctora Alba Gómez, de Anatomía Patológica, hizo durante la misma cirugía un control de suficiencia (una verificación in situ que confirmó que el tejido extraído era tumoral, viable y en cantidad suficiente para los análisis posteriores). Ese chequeo inmediato resultó decisivo: evitó que, días después, apareciera una muestra insuficiente y con ella la necesidad de una segunda intervención.

Del lado anestésico, la doctora Karina Medina y el doctor Cristian Kasiañuk realizaron una intubación bronquial selectiva con control endoscópico y, al cierre del procedimiento, verificaron por ecografía la correcta expansión pulmonar del paciente.
Lo que queda ahora es la etapa de análisis anatomopatológico del material extraído, cuyos resultados se esperan en un plazo aproximado de diez días. Serán esos estudios los que confirmen o descarten la recidiva y, en consecuencia, definan la conducta terapéutica a seguir. El caso ilustra, una vez más, cómo el trabajo articulado entre distintas especialidades, desde el quirófano hasta el laboratorio, resulta determinante para sostener la calidad y la rapidez del diagnóstico oncológico.