El presidente de San Martín cargó contra el arbitraje de Franklin
Mirkin cuestionó los penales que le dieron la victoria a Quilmes, aunque admitió que el "Ciruja" no rindió al máximo.

Lo primero que hizo Oscar Mirkin ante la prensa, en la zona de vestuarios del Centenario, fue pedirles perdón a los hinchas por no haber entrado entre los ocho al Reducido. Aseguró que el club hizo todos los esfuerzos posibles en lo deportivo, lo económico y lo institucional, y que los dirigentes sienten el mismo dolor que la gente.
Después apuntó al árbitro. Para el presidente, los dos penales que Adrián Franklin sancionó a favor de Quilmes fueron inexistentes y castigaron a una institución que trabaja con seriedad. Admitió que un árbitro puede equivocarse, pero planteó que los errores se repiten y siempre caen del mismo lado. De ahí su conclusión: “da la sensación de que hay premeditación”. Sostuvo que San Martín no habría estado abajo en el marcador sin esas dos decisiones.
No esquivó la autocrítica. Reconoció que el equipo no tuvo su mejor desempeño, aunque aclaró que hubo factores ajenos al juego. Dijo que su reclamo no le quita mérito al triunfo de Quilmes y contó que charló con su presidente, que compartía esos criterios. Lamentó que no haya VAR y advirtió que no quiere pensar en un error aislado, porque el Santo viene sufriendo situaciones parecidas desde hace varias fechas.

Sobre el director técnico Alejandro Orfila fue terminante: no es un tema que se vaya a decidir ahora y hay plena confianza en el cuerpo técnico. Cerró con un mensaje de fe y trabajo para lo que queda del torneo.
Hace un mes y medio, Mirkin había dicho a La Gaceta que no veía intencionalidad ni persecución contra el club, aunque admitía haberse sentido perjudicado en algunos partidos. Había descartado, además, reclamar ante la AFA.
El partido fue 2-1 para Quilmes
Nicolás Castro había puesto en ventaja al Santo a los 7 minutos, y Aarón Spetale convirtió los penales a los 27 y a los 39 del segundo tiempo. San Martín quedó con 46 puntos, a dos de Deportivo Maipú, que ocupaba el último lugar de clasificación y debía jugar su partido de la fecha.
