Una obra de la randera Ana María Toledo ya es patrimonio

Carlos Piñero, a cargo de Patrimonio Cultural, intervino en el ingreso de la randa a la Casa Museo Folklórico.

Una obra de la randera Ana María Toledo ya es patrimonio
Randa confeccionada en 1970 por Ana María Toledo, incorporada al patrimonio textil de la Casa Museo Folklórico Provincial. (Ente Cultural Tucumán)
19 de octubre de 2026, 10:16

Una randa tejida en 1970 por Ana María Toledo pasó a formar parte del patrimonio textil de la Casa Museo Folklórico Provincial “Gral. Manuel Belgrano”. Toledo es maestra randera y oriunda de El Cercado, en el departamento Monteros. El Ente Cultural de Tucumán comunicó el ingreso de la pieza el viernes 16 de octubre.

Una prosapia randera

Toledo pertenece a una familia de randeras monterizas. Es hija, sobrina, nieta y bisnieta de mujeres que tejieron antes que ella. Por eso su trayectoria ilustra cómo un oficio aprendido en casa pasa de generación en generación. Además, en la zona sigue vigente gracias al conocimiento y la dedicación de las artesanas. Su caso permite poner nombre y linaje a una tradición que suele nombrarse en general.

Ana María Toledo y su obra.
Ana María Toledo y su obra. (Ente Cultural Tucumán)

Cómo ingresó la randa al museo

El Ente Cultural formalizó la incorporación mediante la Resolución N.º 3081/01, con la autorización de su presidenta, Sandra Maldonado. Además, intervino la Dirección de Patrimonio Cultural, a cargo de Carlos Piñero. Desde ahora, la pieza integra el acervo de la Casa Museo y queda bajo la responsabilidad de Lucila Galíndez.

Qué es la randa

La randa es una malla tejida y bordada a mano por mujeres de la comuna rural de El Cercado. Su trama se arma con secuencias de nudos que evitan que el tejido se deshaga. Asimismo, es común ver a las randeras trabajar en grupo, en los patios de sus casas. En 2015, el propio Ente Cultural la declaró de Interés Cultural Patrimonial Inmaterial. Por lo tanto, la pieza de Toledo se suma a un saber que la provincia ya reconocía como patrimonio.

El organismo presentó el ingreso de la obra como una forma de preservar el patrimonio textil tucumano y de reconocer el legado de las mujeres que sostuvieron la tradición. De este modo, el museo suma a su colección una pieza de 1970 con autora identificada.