Nueve días sin Raúl Moyano: el Ñuñorco suma helicóptero

Nueve días después de salir a caminar rumbo a la cumbre del cerro Ñuñorco Grande, en Tafí del Valle, Raúl Alfredo Moyano sigue sin aparecer. La búsqueda cambió de lógica: en lugar de subir y bajar la montaña en el día, los rescatistas se instalan en ella.
Llegar desde El Mollar hasta la cima insume unas cinco horas con el equipo encima, de modo que cada jornada dejaba apenas una o dos horas de rastrillaje antes del regreso. La respuesta fue un campamento de avanzada a unos 3.300 metros, donde seis voluntarios con experiencia en montaña permanecerán varios días con carpas, cuerdas, arneses, mosquetones, poleas y camillas. La dotación puede renovarse mientras la base siga en pie.
El refuerzo también llega por aire. Un helicóptero provincial opera desde El Mollar, en la cancha conocida como El Pantalito. En su primer traslado dejó a dos rescatistas con sus equipos, que se quedarán entre tres y cuatro días antes de ser relevados, y acorta de tres horas a cinco o seis minutos el acceso a ciertos sectores. A eso se suman drones con cámaras infrarrojas, dos perros de rescate llegados de Catamarca, una división de montaña de Tinogasta, efectivos de la Policía de Tucumán y de Gendarmería, bomberos y baqueanos. El jefe de la Policía, Joaquín Girvau, calculó en casi un centenar las personas que participan y anticipó que el acampe se sostendrá cuatro o cinco días.

El dato técnico más relevante es una señal. Según el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales, una antena de Los Sarmientos captó el celular de Moyano el miércoles 14, dos días después de su desaparición. El registro no fija una ubicación exacta, pero orientó los rastrillajes hacia el sur y sureste del cerro, rumbo a la ruta provincial 307 y al paraje El Indio, en la Quebrada de los Sosa, un terreno de vegetación densa y barrancos profundos. La principal hipótesis de trabajo, explicó Parajón, es que el docente esté aislado y sin posibilidad de desplazarse en algún sector de difícil acceso, y aclaró que en la montaña hay zonas con agua y reparos naturales.
El clima no da tregua. La niebla en la cumbre puede reducir la visibilidad a entre dos y cinco metros, y las lluvias recientes dejaron senderos embarrados, lo que impidió los vuelos en días anteriores.
Una reseña
Moyano tiene 59 años, nació en Río Seco, vive en Bariloche y trabajó como maestro rural en El Manso, Corralito y Villa Llanquín, en la cordillera de Río Negro. Había viajado para visitar a su familia. Salió cerca de las 11 del lunes 12 de octubre; a las 13.40 envió una captura de pantalla con el celular al 40% de batería y, según la reconstrucción del recorrido, habría llegado a la cumbre alrededor de las 17.30. Su hijo Matías cuenta que hace trekking en Bariloche con regularidad y que está en buena forma física. Su hija Suyay Moyano describe la incertidumbre de la familia: “no hay ninguna pista de todo lo que se está recorriendo en estos días”. Los allegados esperan el informe de Gendarmería.

Moyano mide aproximadamente 1,70 metro, es de contextura robusta, tiene cabello canoso, barba corta y ojos castaño oscuro, y lleva tatuados en los brazos un cóndor y el escudo de River Plate. Quien tenga información puede comunicarse con la Policía.
