Daniela Wieder analizó las marchas universitarias y la tradición docente tucumana
La investigadora recordó el legado de Isauro Arancibia y las luchas docentes de los años 60 y 70 en Tucumán.


La discusión por el financiamiento universitario volvió a instalarse en las calles y abrió, una vez más, una pregunta que atraviesa la historia argentina: qué lugar ocupa la educación pública en el pacto social del país. Para la historiadora tucumana Daniela Wieder, investigadora de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), las recientes marchas en defensa de la universidad no son un hecho aislado, sino parte de una memoria colectiva que se reactiva cada vez que ese derecho aparece bajo amenaza.
Durante una entrevista en Radio Universidad, Wieder analizó el escenario actual y lo vinculó con las luchas docentes y estudiantiles que marcaron distintas etapas de la vida política argentina. Su mirada parte de una investigación reciente: acaba de defender su tesis doctoral sobre organizaciones sindicales docentes entre 1957 y 1973, un período clave para comprender la tradición de movilización educativa en Tucumán.
Para la especialista, las movilizaciones universitarias expresan una reacción amplia, que excede a los claustros y alcanza a familias, vecinos y sectores sociales que reconocen en la universidad pública una herramienta de movilidad, formación y ciudadanía: “La marcha mostró algo muy fuerte: docentes, estudiantes, no docentes, familias y vecinos unidos. Incluso gente saludando desde los balcones. Eso demuestra que la universidad pública sigue siendo una conquista profundamente valorada”, sostuvo.
En su análisis, el conflicto universitario actual retoma tensiones conocidas: ajuste presupuestario, pérdida salarial, deterioro de infraestructura y debates sobre la responsabilidad del Estado en el sostenimiento de la educación y la ciencia.
“Hay gobiernos que ponen en discusión que la educación sea un derecho y que el Estado tenga que garantizarla. Eso impacta directamente en el financiamiento universitario y científico”, señaló.
Para Wieder, la historia educativa de Tucumán muestra que la defensa de la enseñanza pública se construyó en la calle, en las aulas y en las organizaciones sindicales, muchas veces en contextos adversos: “En Tucumán existe una tradición de lucha docente y estudiantil muy fuerte. Eso ya se veía en los años 60 y 70 con Isauro Arancibia y vuelve a aparecer cada vez que hay que defender derechos conquistados”, indicó.
Otro eje de la entrevista fue el cuestionamiento a las ciencias sociales en el actual clima político nacional. la historiadora advirtió que existe un ataque directo contra áreas como Humanidades y Ciencias Sociales, bajo una lógica meramente utilitaria: “Muchas veces se cree que solo sirven las ciencias que producen algo concreto o visible inmediatamente. Pero las ciencias sociales estudian cómo funcionan las sociedades, las relaciones humanas, los conflictos y las instituciones”, expresó Wieder.
En ese sentido, defendió el valor de la historia como una disciplina capaz de explicar procesos: “La Historia permite reconstruir procesos y entender que los derechos, como la educación pública, no surgieron naturalmente. Fueron resultado de luchas colectivas y de generaciones que pelearon para conquistarlos”, concluyó.