A 60 años del cierre de los ingenios: memoria, reparación histórica y la historia de un dirigente gremial
Marcelo Santillán, hijo del dirigente de la FOTIA, Arturo "Tilo" Santillán, repasó el impacto de la Ley 16.926.


El 22 de agosto de 1966, el gobierno nacional dictó la Ley 16.926, que declaró la intervención total de los ingenios Bellavista, Esperanza, Florida, Lastenia, Trinidad, Nueva Baviera, Santa Ana y San Antonio, bajo el argumento oficial de una "irresponsable conducción" de las empresas azucareras y un alto nivel de endeudamiento. A esa primera lista se sumaron después los ingenios Mercedes, Los Ralos, San José, San Ramón, Amalia y Santa Lucía. Fue el inicio de un proceso que terminó en el cierre de 28 fábricas azucareras en Tucumán, intervenidas por comandantes de infantería, con el Estado sosteniendo los salarios solo hasta julio de 1967 y a condición de que ya se hubiera iniciado el desmantelamiento de 19 de esas plantas.
A 60 años de aquella medida, el periodista Germán Valdez dialogó con Marcelo Santillán, hijo del dirigente gremial Arturo "Tilo" Santillán, sobre el impacto de la intervención y el trabajo de memoria que se lleva adelante desde el Ministerio del Interior de la provincia.
-Contame un poco algo de tu padre, que era un gran dirigente en la década del 70, de la FOTIA en Tucumán.
-"Mi papá era obrero del ingenio azucarero Bellavista, muy joven, ganó las elecciones del sindicato, un sindicato que representaba dentro de la Federación de los Trabajadores de la Industria Azucarera (FOTIA), y en el 66 le toca ser parte del grupo de dirigentes gremiales que representaban a los trabajadores en la defensa de los puestos de trabajo". Junto a otros dirigentes como Benito Romero, su padre encabezó "el plan de lucha, resistencia, al cierre del ingenio".
El impacto, de acuerdo a los estudios que citó Santillán, fue de una magnitud extraordinaria: "Se estima que son 50 mil puestos de trabajo en promedio los que se han desaparecido por esa medida que ha tomado la dictadura, muchos de ellos se han ido de la provincia a buscar otros lugares donde poder trabajar, y eso estiman que ha llevado a que 200 mil tucumanos abandonen la provincia". El dirigente remarcó que el golpe no fue solo económico: "También lo que era la estructura social, económica y cultural de los pueblos donde estaban asentados estos ingenios, todo el movimiento que se generaba a la vuelta de un ingenio azucarero en nuestra provincia". Para dimensionar el éxodo, lo contrastó con la población total de la época: "200 mil tucumanos fuera de la provincia en un contexto de una provincia donde había 800 mil estimados habitantes, un golpe muy duro".
Muchas de esas familias, señaló, terminaron en asentamientos precarios del conurbano bonaerense: "Han ido a engrosar parte del conurbano de la provincia de Buenos Aires en lugares donde en ese momento se los conocían como villas miseria".
-¿Qué pasó? ¿Hubo un acto interesante en Lastenia?.
Santillán relató que el sábado se realizó allí la tradicional Marcha de la Antorcha, una actividad que, según describió, la Municipalidad organiza desde hace diez años: "Nosotros desde el Ministerio coordinamos con otras comunas y municipios de los lugares donde estaban los ingenios cerrados, así que han participado delegaciones de cada una de estas localidades". Definió el clima de la jornada como "muy emotivo: mujeres y hombres y niños y familias completas caminando con sus antorchas", y detalló que el acto protocolar incluyó la colocación de una placa conmemorativa "en homenaje a los tucumanos y a las tucumanas que han padecido las consecuencias de esta medida injusta".
Santillán adelantó que seguirán trabajando en otras localidades bajo directivas del ministro Darío Monteros, a través de un programa que denominó "reparación histórica azucarera", orientado a articular con organismos estatales y privados: "Empezar a estimular y a colaborar para que en cada una de estas comunas no sean registros privados ni esfuerzos individuales, sino que los gobiernos locales generen estos espacios para que la comunidad tenga un registro de lo sucedido", con centros de interpretación histórica y relevamiento de material fotográfico familiar.

También mencionó una ley provincial que dispone la enseñanza de este episodio en las escuelas: "Hay una ley provincial que destaca esto, de que se debe enseñar en las aulas de nuestras provincias, se está haciendo ese trayecto, es muy positivo eso, hay docentes que se están capacitando también". Y adelantó una acción concreta del ente turístico provincial: "El Ente Tucumán Turismo va a colaborar en el señalamiento en cada uno de los lugares con una cartelería donde cuente que acá hubo un ingenio, cuántos trabajadores estaban ahí, cuándo se lo ha cerrado, el impacto negativo", como complemento de la ruta del azúcar.
-¿Vos qué sentís de todo esto hoy en día?
Santillán habló de lo que le genera el reconocimiento a esa generación: "Te hace sentir muy orgulloso saber que sos parte de esa historia y que hoy en el tiempo se lo siga recordando a esos dirigentes, a esas acciones". Planteó, además, que la reflexión no debe quedar en un eslogan: "Es un trabajo que se debe hacer para la toma de conciencia porque hoy en el tiempo son los mismos discursos con las distintas caras".
En ese tramo, el entrevistado ofreció también su propia lectura sobre los motivos históricos del cierre de los ingenios y trazó un paralelismo con la actualidad política. Sostuvo que la justificación oficial de la época escondía, a su juicio, un objetivo distinto: "Lo que perseguían era absorber los cupos de producción para que se construya un monopolio de los ingenios oligárquicos del norte". Y trazó una continuidad con el presente, sin citar nombres propios: "Hoy tenés los mismos sectores con otros interlocutores que te dicen 'vamos a cerrar las comunas del interior' [...] hoy vos tenés un candidato de la libertad avanza de la provincia que el padre fue ministro de economía".
La entrevista cerró con una invitación de Valdez sobre un capítulo no resuelto de la historia familiar: "Te invito algún día que hablemos de cómo lo mataron a tu padre, que es todo un enigma en la historia de Tucumán".
-"Acepto la invitación y lo vamos a charlar porque sería muy bueno empezar a poner ciertas cuestiones que han salido en el último tiempo, blanco sobre negro. Pero hay algo que no van a poder dejar de lado nunca, que el pueblo trabajador y especialmente el azucarero y el reconocimiento a nivel nacional a la entrega y a la lucha. La FOTIA ha sido el gremio más perseguido y que ha sufrido las consecuencias más graves de la dictadura, con dirigentes secuestrados, desaparecidos y asesinados. Tiene una lógica, ellos han sido capaces de decirle a esa oligarquía, no van a avanzar, nosotros defendemos los puestos de trabajo a costa de la vida propia, entonces yo creo que son ejemplos, al margen de que haya sido mi padre, son ejemplos para las nuevas generaciones de lo que hay que ver tal vez por ahí en la dirigencia que conduce, no tan solo los gremios, sino en general las políticas y es muy lindo ponerlo en valor".