Desde el punto de vista psicológico, victimizarse (o adoptar una posición de víctima) no significa necesariamente haber sufrido un hecho real de daño, sino interpretar de manera recurrente las situaciones como injusticias personales, colocándose en un rol pasivo frente a lo que ocurre.
¿Qué implica esta actitud?
Una persona que se victimiza suele:
- Atribuir sus problemas principalmente a factores externos (“todos están en mi contra”).
- Sentir que no tiene control sobre lo que le sucede.
- Buscar validación constante a través del sufrimiento.
- Evitar asumir responsabilidad en conflictos.
- Experimentar resentimiento frecuente o sensación de injusticia permanente.
Sobre esta cuestión nos habla Paola González, nuestra experta en Mindfulness
