El Viceconsulado de España en Tres Arroyos, el Club Español de Tres Arroyos y Las Goicoechea productora cultural consideran oportuno la reflexión al cumplirese noventa años del asesinato de Federico García Lorca, el “andaluz universal”.
Nació el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros, Granada y fue asesinado el 18 de agosto de 1936 a pocos kilómetros de Granada,cuando se cumplía un mes del sanguinario golpe civil y militar cuyo parcial fracaso dio origen a la revolución española.
Su cuerpo fue desaparecido y nunca fue encontrado.
Su ausencia física no impide que gocemos de sus obras teatrales, sus poemas, las canciones tradicionales musicalizadas y adaptadas por él. También de sus dibujos, que hoy se exponen en galerías por el mundo.

La sociedad argentina profesa un arraigado cariño a Federico. Nunca faltan piezas teatrales suyas en cartel. Sus libros se encuentran en casi todas las librerías. Todo el tiempo se escribe, se recita, se actúa, se lee, se canta, se baila su obra inmensa.
¿Cómo miramos a Federico García Lorca? ¿Cómo llegamos a conocerlo? La respuesta es tan simple que nos paraliza por un momento, todos creamos nuestro propio Federico. Dicen que creían que al matarlo desaparecía y sin embargo está más vivo que nunca en todas las bibliotecas del mundo.
Su compromiso y amor por el arte, su país, su gente, sus cuestionamientos hechos poesía y teatro siguen siendo hoy un grito visceral que llega al alma de quien quiera escucharlos. Federico García Lorca ha trascendido su historia. Para él, el arte era la expresión más genuina de los sentimientos, su forma de plasmar sus ideas que permanecen inalterables para quien desee escucharlo.
Escribió poesía, teatro, conferencias, compuso música, pintó y dibujó, recopiló y estuvo al frente de movimientos de la danza y así fusionó y creyó que un escenario es siempre una forma de decir algo al pueblo, redefiniendo así hasta el rol del espectador, que no sólo disfruta sino que nos interpela.
Aún hoy sus restos no se han encontrado y tal vez por eso su cuerpo es parte de un mito que abraza la cultura de los pueblos. Lorca es sombra y es magia. Es sonrisa sin tiempo, es duende de la palabra, es el símbolo vivo de la llamada Generación del 27 en España, grupo de hombres y mujeres que transformaron su obra en un grito de libertad y esperanza para todos,
Por eso hoy, a 90 años de su fusilamiento en manos de la ignorancia y el autoritarismo, Lorca sigue más vivo que nunca porque, según sus propias palabras, “en la bandera de la libertad, bordé el amor más grande de mi vida”.
