Colorinches tresarroyenses: “Spaghetti” en Claromecó
Una tarde de marzo de 1997 Roberto De Vicenzo, el más grande golfista argentino de la historia, llegó a Claromecó y jugó en el Santana Golf Club. Se hizo profesional con el seudónimo de “Spaghetti” y a fuerza de triunfos se ganó su apodo más solemne: “El Maestro”.
Cuando aquella tarde de marzo, Don Roberto De Vicenzo pisó la cancha del Santana Golf Club de Claromecó, ya era mundialmente conocido por su apodo más solemne “El Maestro” o como “El caballero del golf” por aquel error en la tarjeta que le privó de consagrarse en el Master de Augusta, pero le valió el respeto mundial por su lección gratuita de deportividad, ética y hombría.
Para quien no conoce la historia basta un breve resumen: El Master de Augusta es uno de los 4 torneos de Golf más prestigiosos del mundo.
Aquel fatídico 14 de abril de 1968, día de su cumpleaños 45, en el Hoyo 17° De Vicenzo hace un birdie. Su compañero de salida Tommy Aaron, anotó “par" en su tarjeta.
De Vicenzo producto del cansancio y la confianza en un deporte de caballeros, terminó firmando esa tarjeta con un golpe de más lo que le significó perder el torneo. No hubo quejas ni reclamos ni mínimas sospechas de mala conducta: "La culpa fue mía, soy un estúpido…"- dijo aquel día Don Roberto.

El origen de "Spaghetti"
“Spaghetti” fue el apodo que lo acompañó desde sus inicios como jugador profesional. El propio De Vicenzo relató en entrevistas que el apodo nació en 1944, mientras realizaba la "colimba" en la Armada Argentina.
Al tener que competir en un torneo de golf, salió a última hora directamente desde el cuartel y se presentó a jugar vestido con su uniforme de marinero. Al verlo vestido completamente de blanco, sumado a su 1,87 metro de altura y su delgadez, el periodista deportivo Gregorio Milderman lo bautizó de esa manera en alusión al personaje de cómics "Spaghetti" (el amigo marinero de Popeye el marino).
Su paso por Claromecó
Cuando aquella tarde de fines del verano de 1997 Roberto De Vicenzo llegó a Claromecó, tenía 73 años, y continuaba recorriendo el país llevando su sabiduría y su amor por el golf, donde se lo solicitasen, haciendo honor a su apodo de “El Maestro”.
Pese a su edad, testigos de aquel día relataron que todavía era capaz de realizar tiros extraordinarios.
Jugó 18 hoyos, junto a los profesionales Guido Rochón y José Luis Haffner. También participó del recorrido Eduardo Murrdoch, amigo personal del Maestro.
Completada la vuelta, De Vicenzo no escatimó elogios hacia el nivel expuesto por sus oponentes y hacia la cancha del Santana Golf Club: “Tenía una idea distinta de lo que podía ser esto, imaginé un campo de yuyos con hoyos y esto me sorprendió” – expresó frente al público.
Cerró su participación con una vuelta de 78 golpes, y un palo roto de bronca por un mal golpe.
Por la noche, el club Santana lo agasajó con una cena y la Municipalidad de Tres Arroyos lo nombró visitante ilustre.
Luego de que el delegado de Claromecó Víctor Dudovik le entregara una plaqueta Don Roberto expresó: “No vine aquí para recibir nada, vine a dar un poquito de lo que sé”

Porque para Roberto De Vicenzo fomentar el deporte era su principal tarea y conocía a la perfección la principal desventaja para practicar el Golf: “Es un deporte caro en tiempo porque para jugar al golf se necesitan cuatro o cinco horas, y no todo el mundo dispone de ese tiempo”.
Su mayor trofeo
Profesional desde los 15 años y caddie desde los 8, oficio al que llegó para “colaborar con la olla” en una casa familiar de bajos recursos de 8 integrantes
Muchos años más tarde, ya retirado y consagrado mundialmente, frente al micrófono de un reportero y parado ante una inabarcable cantidad de trofeos, Don Roberto De Vicenzo señaló uno en particular: - “Este trofeo es el que más quiero”, era una lata de conserva.
Allí, mientras era caddie, todos los días guardaba una monedita que a futuro le permitieran comprarse un pantalón y una camisa que le hacían falta para poder participar en su primer campeonato de profesionales.
Su carrera
Ganó 232 torneos alrededor del mundo incluidos cuatro torneos del PGA Tour y el Abierto Británico. En 1989, fue incluido en el Salón de la Fama del Golf Mundial.
En 1999, fue nombrado uno de los cinco más grandes deportistas de la historia argentina junto a Juan Manuel Fangio, Diego Maradona, Carlos Monzón y Guillermo Vilas por el Círculo de Periodistas Deportivos Argentinos. Hoy, más de 25 años después, algunos nombres pueden cambiar, algunos agregarse, pero Don Roberto De Vicenzo se merece estar todavía muy alto en ese Olimpo.
En 1967 y 1970, le fue otorgado el Premio Olimpia de oro. En 1980, la Fundación Konex le concedió el Premio Konex de Platino como el mejor golfista de la historia argentina.

En 2020, obtuvo el Konex de Honor cómo personalidad de sobresaliente relieve en el deporte argentino fallecido en la última década.
En su honor, el PGA TOUR Latinoamérica decidió implementar el Premio Roberto De Vicenzo para los golfistas que obtengan la Orden de Mérito en cada temporada.
En 2015, fue homenajeado con una estatua en El Paseo de la Gloria en la Costanera Sur, ciudad de Buenos Aires, donde se homenajea a deportistas argentinos destacados.
El triunfo de Roberto De Vicenzo en el British Open determinó que el Consejo Directivo de la Asociación Argentina de Golf, por iniciativa del Club Estudiantes de La Plata, estableciera al 15 de julio como la del Día Nacional del Golf.
Grandeza Humana
Datos y estadísticas que alcanzan para dimensionar su grandeza deportiva, pero que son insignificantes para retratar su dimensión humana fuera de las canchas.
Cuenta la anécdota que un día a la salida de un campo de golf se le acercó una señora solicitándole ayuda económica para su hijo con una grave enfermedad.
Conmovido por la historia, y sin dudarlo, Don Roberto sacó su billetera y le dio todo el dinero que tenía encima. Luego por el relato de otros golfistas se enteró que había sido engañado: aquella mujer era una estafadora que no tenía ningún hijo grave. De Vicenzo suspiró aliviado: “Que suerte que no tenga un hijo enfermo. Es la mejor noticia que he oído en todo el día”.
Colorinches Tresarroyenses declarado de Interes Municipal por la Municipalidad de Tres Arroyos
