Tres Arroyos: Una adolescente de 16 años necesita ayuda para afrontar estudios médicos y definir un diagnóstico
Isolina Pacheco Rodríguez perdió de manera súbita gran parte de la audición de su oído derecho hace aproximadamente un año. Estudios recientes detectaron lesiones en la sustancia blanca de su cerebro y los médicos necesitan realizar nuevos estudios para determinar qué enfermedad padece y comenzar un tratamiento. Su familia no cuenta con los recursos económicos necesarios y pide la colaboración de la comunidad.
Isolina Pacheco Rodríguez tiene 16 años, concurre a la Escuela de Educación Secundaria Técnica N° 1 y lleva una vida activa: practica taekwondo y asiste a doble turno a la escuela. Sin embargo, hace aproximadamente un año su familia comenzó a atravesar una situación de salud que todavía no tiene un diagnóstico definitivo y que requiere estudios de alto costo.
Su mamá, Karina Rodríguez, contó que todo comenzó cuando Isolina se acostó una noche y al levantarse al día siguiente había perdido la audición del oído derecho.
“Esto comenzó todo hace cerca de un año cuando ella una noche se acuesta escuchando y se levanta a la mañana sin audición en el oído derecho”, relató.
En un primer momento concurrieron a una guardia, donde le indicaron un tratamiento con antibióticos. Como la situación no mejoró, volvieron a consultar y posteriormente acudieron a un otorrinolaringólogo.
“En la audiometría sale que ya tenía el 80% del oído perdido. Diagnosticó una hipoacusia súbita”, explicó Karina.
Los estudios detectaron lesiones en el cerebro
A partir de ese momento comenzaron nuevos estudios. Una tomografía computada no mostró anomalías, pero una resonancia magnética realizada el 19 de septiembre permitió detectar una situación que requiere profundizar los análisis.
“En la resonancia magnética de cerebro y oído aparecen lesiones en la sustancia blanca. Su cerebro está dañado, tiene lesiones viejas y lesiones recientes”, explicó la madre.
El estudio también detectó un quiste en el lado derecho, aunque, según le indicaron los médicos, no sería actualmente el principal motivo de preocupación.
“Me dijeron que lo que menos preocupa hoy en día es el quiste. Necesitamos tener el diagnóstico para poder empezar un tratamiento”, señaló.
Entre las posibilidades planteadas por los profesionales aparece un diagnóstico de esclerosis múltiple, aunque todavía no está confirmado y se requieren nuevos estudios para determinar el origen del cuadro.
“Necesita hacerse un estudio que es una resonancia de médula espinal, un estudio de oído medio”, explicó Karina.
Además, deberán realizarse análisis de sangre y otros estudios para determinar dónde se origina el problema.
“Hay que examinar todo su cuerpo para saber de dónde proviene y lamentablemente no contamos con ese dinero. Entonces, necesitamos la ayuda de la comunidad”, sostuvo.
Estudios que cuestan millones de pesos
La familia viajó de urgencia a Buenos Aires durante los últimos días, pero los costos de los estudios y una eventual internación hicieron imposible avanzar por esa vía.
Karina explicó que solamente una resonancia de médula espinal tenía un costo de aproximadamente 4 millones de pesos, mientras que el conjunto de estudios e internación podía alcanzar entre 8 y 10 millones de pesos.
“Tenemos una mutual que deja de funcionar. El papá de ella se queda sin mutual a fin de mes”, explicó Karina.
Según contó, además, hasta el momento no obtuvo respuestas concretas de la mutual pese a haber realizado llamados y enviado correos electrónicos.
También buscan ayuda del Estado
La familia inició gestiones ante las autoridades municipales. Karina contó que se acercó al área de Desarrollo Social para intentar encontrar una alternativa que permita avanzar con los estudios.
“Ayer concurrí a Torre Tanque porque me iba a recibir el señor Martín Garate, de Desarrollo Social. No estaba porque estaba en reunión”, explicó.
Según indicó, fue atendida por personal del área y quedó a la espera de una comunicación para intentar establecer contacto con el neurólogo que atendió a Isolina y avanzar con los estudios en el sistema público.
“Quedaron hoy en llamarme para encontrar una solución, para poder comunicarse con el doctor Gutiérrez, que es el neurólogo que me dio uno de los diagnósticos”, señaló.
Mientras espera esas respuestas, la familia decidió recurrir también a la solidaridad de la comunidad.
Una rifa y un alias para colaborar
Karina es enfermera y trabaja en la cooperativa Abriendo Caminos, donde, según contó, recibió el acompañamiento de sus compañeras.
“Soy enfermera, estudio también, sigo estudiando. Estoy acá en la cooperativa Abriendo Caminos. Trabajo acá y soy socia de la cooperativa. Tengo unas excelentes compañeras que están todas conmigo y me apoyan un montón”, expresó.
Además de las transferencias, se organizó una rifa de un cordero para recaudar fondos destinados a cubrir los gastos médicos de Isolina.
Para colaborar mediante transferencia, la familia habilitó el alias todos.por.tatii (así, con doble ii) a nombre de Karina Rodríguez.
También se puede consultar para adquirir números de la rifa al teléfono 528120, el mismo número al que pueden comunicarse quienes quieran colaborar de otra manera.
“Ella es una chica normal”
A pesar de la gravedad de la situación, Karina contó que Isolina continúa con su vida cotidiana y que, de no haber sido por los estudios realizados, probablemente no habrían conocido la existencia de las lesiones.
“Es una chica normal. La verdad que si no hubiese sido por la resonancia, jamás me hubiese enterado que tenía algo”, contó.
Isolina continúa asistiendo a la escuela y practica taekwondo. En este momento, según relató su mamá, se encontraba en clases y cuenta con el acompañamiento de su preceptora y del equipo educativo.
La adolescente también atravesó otro aspecto difícil: aceptar que su familia hiciera pública su situación para pedir ayuda.
“Ella no quería que yo sacara fotos de ella, que pidiera ayuda porque no quiere que la gente le tenga lástima”, explicó Karina.
Sin embargo, la necesidad de reunir el dinero para los estudios llevó a la familia a dejar de lado esa resistencia.
“Le estamos explicando de que necesitamos la plata y que la vergüenza en este momento la tenemos que dejar de lado”, afirmó.
Mientras aguardan respuestas médicas y administrativas, el objetivo inmediato es conseguir los recursos para realizar los estudios que permitan conocer finalmente qué está provocando las lesiones y determinar el tratamiento que Isolina necesita.
“Necesitamos tener el diagnóstico para poder empezar un tratamiento”, insistió su mamá.
Quienes puedan colaborar pueden hacerlo mediante el alias todos.por.tati, a nombre de Karina Rodríguez, o comunicándose al 528120 para consultar por la rifa y otras formas de ayuda.
