Final explicado de “Monstruo: la historia de Lizzie Borden”: la perturbadora escena que nadie vio venir
La producción de Netflix cierra la historia de una manera inesperada y conecta a Lizzie Borden con otra de las criminales más famosas de Estados Unidos.

Monstruo: la historia de Lizzie Borden llega a su último episodio con una escena que puede desconcertar a más de un espectador. Después de recorrer el asesinato de Andrew y Abby Borden, el juicio que terminó con la absolución de Lizzie y las consecuencias que tuvo aquel caso en su vida, la serie da un salto temporal y vuelve a poner el foco en Aileen Wuornos.

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La aparición de la asesina interpretada por Sarah Paulson no es casual. Aunque las dos mujeres pertenecieron a épocas completamente diferentes y no existe evidencia histórica de que hayan tenido una conexión, la producción decidió unir sus historias para explorar una misma pregunta: qué circunstancias pueden convertir a una persona en aquello que la sociedad termina definiendo como un “monstruo”.

¿Qué significa la última escena de “Monstruo: la historia de Lizzie Borden”?
El cierre vuelve a Aileen durante sus últimos momentos. La serie muestra su ejecución y, en medio de esa secuencia, la criminal tiene una visión en la que aparecen Lizzie y Maggie, la mujer que estuvo a su lado durante los acontecimientos que desencadenaron los asesinatos de los Borden.

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El encuentro funciona como una especie de puente entre ambas historias. Lizzie había conseguido escapar de una condena judicial y continuar con su vida después del juicio, mientras que Wuornos terminó condenada y ejecutada por sus crímenes. Para Ian Brennan, cocreador de la antología junto a Ryan Murphy, ese contraste fue fundamental para decidir cómo cerrar la temporada.
“Lizzie tiene un final feliz, y Aileen no. Ella no salió impune de nada”, explicó Brennan a Netflix Tudum. Por eso, el equipo quiso darle a Wuornos un desenlace que, aunque no puede considerarse feliz, sí resultara satisfactorio dentro de la historia que habían construido.

La secuencia final, entonces, no debe interpretarse como un encuentro histórico entre las dos mujeres. Es una construcción ficticia de la serie. La producción sí toma como punto de partida un elemento real: la antigua casa de los Borden existe y actualmente funciona como alojamiento turístico. Sin embargo, no hay pruebas de que Wuornos estuviera obsesionada con Lizzie ni de que visitara el lugar por una conexión con ella.
El vínculo entre Lizzie Borden y Aileen Wuornos
La conexión creada por Monstruo tiene una función principalmente temática. Lizzie fue acusada de matar a su padre y a su madrastra en 1892 y finalmente fue absuelta. Aileen Wuornos, casi un siglo después, fue condenada por los asesinatos de varios hombres en Florida y ejecutada en 2002.
La serie utiliza esas historias para construir una especie de legado de violencia femenina que atraviesa distintas épocas. En la ficción, Wuornos incluso llega a sentirse atraída por la historia de Lizzie y encuentra en ella una figura que consiguió sobrevivir a un crimen por el que, al menos según la interpretación de la producción, realmente era responsable.

Ese paralelismo permite que el final vuelva sobre una de las preguntas centrales de la antología: “¿Los monstruos se hacen o nacen?”. Brennan sostiene que, en el caso de Wuornos, no considera que haya nacido convertida en aquello que terminó siendo, sino que las circunstancias de su vida contribuyeron a transformarla.
