El actor Kevin James perdió 27 kilos en 41 días: qué método extremo usó
El intérprete de "The King of Queens" contó una experiencia extrema que marcó uno de los momentos más particulares de su carrera.


Kevin James sorprendió al revelar que llegó a perder alrededor de 27 kilos en 41 días mediante un ayuno extremo. El protagonista de The King of Queens habló de aquella experiencia durante una entrevista con Joe Rogan en 2024, cuando repasó sus problemas con el peso y las transformaciones físicas que atravesó durante su carrera.

Según relató, estuvo 41 días y medio sin comer, consumiendo agua y una pequeña cantidad de sal. James calculó que durante ese período perdió unas 60 libras, equivalentes a aproximadamente 27,2 kilos. “Creo que perdí como 60 libras”, contó.

La historia volvió a circular en redes sociales acompañada de una versión según la cual el actor habría realizado el ayuno para pedir por la salud de su hija y que ella se habría recuperado gracias a sus oraciones. Sin embargo, sus propias declaraciones muestran una historia bastante más compleja.
Durante la charla con Rogan, James explicó que su hija, que está dentro del espectro autista, atravesaba un momento especialmente complicado y sufría ansiedad y fuertes tics.

“Me sentía muy mal por mi hija. Dije: ‘Voy a hacer esto por ti’”, contó el actor. Explicó que comenzó a ayunar y rezar por ella sin establecer inicialmente una cantidad determinada de días. Simplemente decidió continuar mientras pudiera.
En 2026, James volvió a contar aquella historia en el podcast “Catholics and Cappuccinos”, donde explicó nuevamente que había ayunado durante más de 40 días mientras rezaba por su hija. La experiencia está profundamente relacionada con su fe católica y con la manera en que afrontó aquel período familiar.
Pero existe otro componente en la historia que suele quedar afuera de las publicaciones virales: su trabajo como actor.

James había perdido una importante cantidad de peso para interpretar a un sacerdote en una película de terror. Llegó a unas 230 libras, alrededor de 104 kilos, pero después del rodaje recuperó peso y alcanzó aproximadamente 280 libras. Cuando le comunicaron que debía regresar para filmar escenas adicionales, tuvo que volver a adelgazar rápidamente. En esa conversación reconoció que recurría al ayuno porque podía perder peso con mucha velocidad.
Por eso, no es correcto afirmar que realizó los 41 días exclusivamente por una película ni tampoco que el ayuno tuvo como único objetivo la salud de su hija. Sus declaraciones muestran que ambas cuestiones forman parte del contexto.
La experiencia del actor resulta impactante, pero no es un método de descenso de peso que pueda considerarse seguro para realizar por cuenta propia. Un ayuno prolongado puede provocar deficiencias nutricionales y alteraciones de los electrolitos. Estos desequilibrios pueden afectar incluso al funcionamiento cardíaco y aumentar el riesgo de arritmias. Por ese motivo, la Cleveland Clinic señala que los ayunos prolongados deben realizarse bajo supervisión médica.
Además, existe un riesgo que puede aparecer justamente cuando una persona vuelve a comer después de un período prolongado: el síndrome de realimentación. Se produce cuando la incorporación de alimentos genera cambios bruscos en determinados minerales y electrolitos del organismo y, en casos graves, puede provocar complicaciones cardíacas, respiratorias o neurológicas.

La propia historia de James también muestra otro problema de las pérdidas de peso extremas: después de terminar el rodaje, volvió a recuperar buena parte del peso que había perdido. La rapidez con la que se baja de peso, por lo tanto, no garantiza que el resultado pueda mantenerse a largo plazo.