De “It” a “Mi pobre angelito”: las películas que convirtieron a Tim Curry en una leyenda
Tras la muerte del actor, repasamos algunas de las producciones que marcaron su carrera y lo convirtieron en un rostro inolvidable del cine y la televisión.


La muerte de Tim Curry, a los 80 años, volvió a poner en primer plano una carrera que atravesó el terror, la comedia, los musicales y el cine familiar. Para muchos espectadores, su rostro quedará asociado para siempre al aterrador Pennywise de It, mientras que otras generaciones lo recuerdan por su participación en Mi pobre angelito 2.

Sin embargo, la trayectoria del actor británico fue mucho más amplia. A lo largo de varias décadas, Curry construyó personajes extravagantes, villanos memorables y figuras de culto que lo transformaron en uno de los intérpretes más particulares de su generación. Estas son algunas de las producciones que ayudaron a convertirlo en una verdadera leyenda.

Mucho antes de aterrorizar al público como Pennywise, Tim Curry alcanzó reconocimiento internacional gracias a su interpretación del Dr. Frank-N-Furter en The Rocky Horror Picture Show.

El personaje, un científico excéntrico y provocador, se convirtió en uno de los grandes íconos del cine de culto. Aunque la película no tuvo un enorme impacto comercial en su estreno, con el paso de los años conquistó a millones de seguidores y terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural.

Para Curry, fue uno de los papeles más importantes de toda su carrera y el que lo presentó ante el mundo como un actor capaz de crear personajes completamente inolvidables.
En esta adaptación del famoso musical, Curry interpretó a Rooster Hannigan, uno de los villanos de la historia. Con una actuación marcada por el humor y la exageración, el actor dio vida al hermano de Miss Hannigan, quien junto a ella intenta aprovecharse de la pequeña Annie.

El papel volvió a demostrar su enorme versatilidad. Curry podía pasar de un personaje teatral y extravagante a un villano de comedia musical sin perder la intensidad que lo caracterizaba.
Otra de las películas más recordadas de su carrera fue Clue, una comedia de misterio basada en el popular juego de mesa. Tim Curry interpretó a Wadsworth, el mayordomo encargado de recibir a un grupo de extraños en una misteriosa mansión donde pronto ocurre un asesinato.
La película no fue un gran éxito en su estreno, pero con los años también se convirtió en una producción de culto. La actuación de Curry fue especialmente celebrada por el ritmo y la energía que le imprimió al personaje, sobre todo en el caótico desenlace de la historia.

Para millones de espectadores, este fue el personaje que convirtió a Tim Curry en una figura imposible de olvidar. En la adaptación televisiva de la novela de Stephen King, el actor interpretó a Pennywise, el aterrador payaso que se alimentaba de los miedos de los habitantes de Derry.
Aunque It fue una miniserie de televisión y no una película, la interpretación de Curry quedó grabada en la cultura popular. Su versión del personaje combinaba humor, ironía y una inquietante capacidad para pasar de la simpatía al terror en cuestión de segundos.

Décadas después, Pennywise fue llevado nuevamente a la pantalla por Bill Skarsgård, pero la interpretación original de Curry continúa siendo una de las más recordadas por los fanáticos del terror.
Tim Curry también formó parte de una de las películas navideñas más populares de todos los tiempos.
En Mi pobre angelito 2: Perdido en Nueva York, interpretó al conserje del Hotel Plaza, quien comienza a sospechar de Kevin McCallister y termina persiguiéndolo por el famoso establecimiento neoyorquino.

Aunque su participación no fue la principal, el personaje se convirtió en uno de los más recordados de la película. Para muchos espectadores, especialmente en América Latina, fue una de las formas más cercanas de descubrir al actor fuera de sus papeles más oscuros.
Desde el excéntrico Dr. Frank-N-Furter hasta el aterrador Pennywise, Tim Curry dejó personajes completamente diferentes entre sí, pero unidos por una característica: su capacidad para hacer que cada aparición fuera imposible de ignorar.