"Corrí en medio de las llamas hasta la habitación de mis papis


De acuerdo con la Real Academia Española, Providencia significa el “cuidado del mundo y de los hombres que los creyentes atribuyen a Dios”. Y providencial “que se produce de forma inesperada o casual y evita un daño o un suceso desgraciado”. En esas dos palabras radica el dramático incendio de una vivienda del barrio Smata, que provocó que una niña de once años se convirtiera en heroína, arriesgara su vida y salvara a toda su familia. El siniestro se produjo en la manzana 6, lote 4 del citado complejo habitacional, de la zona sudoeste de la ciudad Capital.

Rocío, la niña heroína, contó cómo vivió los hechos. “En una de las piezas dormían mi mamá (Soledad Silva) y mi papá (Dante Álvarez); en la otra mis tres hermanos de 9, 5 y 3 años; y en otra yo”, afirmó.

“Mi hermana de cinco años se fue a dormir en la cama de mis padres y mi hermana de tres me pidió que vaya a dormir con ella porque tenía miedo. Por eso me fui a dormir a la habitación de mis hermanos”, recordó.

Los chicos miraron televisión hasta la una de la madrugada de anteayer, aproximadamente. Apagaron el televisor y se quedaron dormidos.

El incendio se desató a las tres de la madrugada. “Me desperté porque escuché el ruido de un golpe de chapa; no sé de qué era. Al despertarme vi que el televisor, un ventilador de pie que estaba al costado y parte de la cama estaban en llamas. Me levanté y traté de despertar a mis hermanos para que salieran, pero seguían dormidos”, señaló.

 “Corrí en medio de las llamas hasta la habitación de mis padres. No puede despertar a mi madre y fui por el otro lado de la cama para despertar a mi padre, pero no se despertaban. Volví al lado de mi madre y le pegué un ‘parchazo’ en la cara para que se despertara”, contó Rocío.

A los gritos, la niña le dijo: “Despertate, hay fuego en la pieza”. Los gritos despertaron también al padre, quien corrió hasta la habitación de sus hijos, los rescató de entre las llamas y los llevó hasta la vereda. “Si esa noche no pasaba a la pieza de mis hermanos íbamos a morir todos”, señaló Rocío.

“No se cómo los saqué, tenía los ojos cerrados”, dijo del padre Miriam Coronel, abuela materna de los niños, indicó que su yerno aún no sabe cómo rescató a sus hijos. “No sé cómo los saqué; tenía los ojos cerrados”, afirmó ante su familia Dante Álvarez. Toda la familia tuvo que dejar su casa del barrio Smata porque se inutilizó el tendido eléctrico, por el hollín en las paredes y el olor a humo. Los chicos y sus padres tuvieron que buscar refugio temporalmente en casas de familiares.

Asimismo, los menores perdieron su televisor, el ventilador, la cama, el colchón, frazadas, prendas de vestir y calzados.

El padre de los menores trabaja como mecánico y trata de empezar nuevamente con la ayuda de parientes y vecinos de buena voluntad.

“Lo más importante es que a mis hijos no les ha pasado nada”, afirmó Soledad Silva, la madre de los chicos.





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