Tras el rediseño que se anunció con bombos y platillos, las esquinas quedaron condicionadas y se dificulta aún más el desplazamiento. 


Luego de más de un año de obras, el microcentro va tomando nueva cara, similar al de las grandes capitales argentinas. Sin ir más lejos en Rosario también se replicó esta modalidad “manda peatón”, por supuesto con adherentes y detractores.

La demora de los trabajos, cuya finalización está prevista recién para mediados de 2019, enardeció en parte a los comerciantes que vieron afectadas sus ventas y esta semana el subsecretario de Obras Públicas, Carlos Capra, salió a poner un manto frío. Habrá un parate de un mes entre el 1º de diciembre y el 6 de enero para alentar la movida de fin de año.

Las obras arrancaron en agosto del año pasado y todavía se prevén casi seis meses más. (Archivo)

Sin embargo los que muy pocos advirtieron pese a las críticas fue que se quitaron la rampas para discapacitados en la intersección de Mitre y 9 de Julio.

Debido a que los desniveles y la altura de los cordones frenan el normal desplazamiento de las sillas de ruedas y carritos, resulta casi imposible cruzar sin la ayuda de otra persona. Lo cierto es que más allá del rediseño que es positivo para descongestionar las dos arterias principales de la ciudad, ya se registraron varias caídas, sobre todo de personas mayores. 

Seguramente, una situación a revisar por parte del Ejecutivo para garantizar la correcta movilidad en el paseo comercial a cielo abierto más concentrado. 

(Fotografía: La Verdad)






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