Tiene 18 años y se coronó en los 500 metros de la categoría single scull, alzándose con el primer oro para el país. 


Después de doce días la llama olímpica empieza a apagarse, no sin antes dar el pase a Dakar 2022. Senegal albergará la cuarta edición de estos Juegos Olímpicos de la Juventud, que encontraron en Buenos Aires un marco excelso de público; la más convocante hasta ahora.

La ceremonia de cierre está prevista para las 19:20 en la Villa Olímpica y la remera nicoleña María Sol Ordas será la encargada de hacer flamear la bandera argentina.

Hija de Dolores Amaya y Damián Ordas, también olímpicos, se impuso en la final de single scull y cosechó el primer oro para el país pese a la dificultad que supuso la distancia establecida para la prueba. Acostumbrada a competir en los 2000 metros -categoría en la que ostenta el récord mundial-, debió adaptar su estilo, menos explosivo pero más resistente.

Aún en ese contexto, el desenlace fue previsible: volvió a ser la mejor y se quedó con el podio.

“Al principio sentía la presión por tener padres olímpicos y por todos sus logros, pero ahora esa presión se fue. Ellos nunca me la hicieron sentir”, confesó. La palista, de 18 años y surgida de la cantera del Club Regatas de San Nicolás, fue de menor a mayor en la competencia, pero sabiéndose una de las favoritas. Su presente ilusiona. ¿Se viene Tokio?






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