Inconformista, la nicoleña de tan sólo 18 años probó suerte con varias disciplinas hasta recalar en 2014 en lo que sería su gran pasión. ¡Mundial!


Hija de Dolores Amaya y Damián Ordas, representantes de la legión argentina en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y Sydney 2000, Sol Ordas parece haber heredado de lo bueno todo. Llegó al remo casi por casualidad y este miércoles se impuso en los 500 metros de la categoría single scull, alzándose con la primera medalla de oro para el país

Antes de recalar en la disciplina, probó suerte con la gimnasia deportiva, la natación, el vóley y el hockey. Pera nada la convenció. Su futuro estaba escrito.

“Empecé remo porque no me quedaba otro deporte por probar. No era algo que me convencía, pero arranqué con una amiga”, confió la nicoleña. Eso ocurrió a finales de 2014 cuando todavía no estaba en sus planes convertirse en una de las máximas promesas nacionales. “No tenía un objetivo, era solamente para divertirme”, recordó. 

Ordas pasó por varias disciplinas hasta recalar en el remo. (Facebook)

Ordas pasó por varias disciplinas hasta recalar en el remo. (Facebook)

Pero los genes y talento natural hicieron que a finales de ese año comenzara a competir para integrar el combinado argentino, primera meta alcanzada. Entre 2016 y 2017 participó de varios torneos que le aportaron roce internacional, y en este 2018 dio el gran batacazo: ostenta el récord en la categoría JW1, fue subcampeona hace dos meses en República Checa y recientemente oro en estos Juegos Olímpicos de Buenos Aires. 

“Llegar a otro nivel fue algo que pasó, no lo decidí. Y si bien lo disfruto, siempre es dura la parte de estar lejos de mi casa tanto tiempo por los entrenamientos y las competencias, pero soy consciente de que es lo que elegí”, cerró Ordas. 




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