La megamuestra hizo confluir a los por entonces presidentes de Federación Agraria, Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales y Coninagro.


A 10 años de la implementación de la Resolución 125, que fue el detonante de la polémica que enfrentó en 2008 al Gobierno Nacional  de Cristina Fernández de Kirchner con el sector ruralista, quienes entonces lideraban las entidades agropecuarias que encabezaron las protestas volvieron a reunirse en el marco de Expoagro 2018.

Durante una actividad organizada por el Ateneo Juvenil de la Sociedad Rural Argentina estuvieron Eduardo Buzzi (Federación Agraria), Mario Llambías (CRA), Luciano Miguens y Hugo Luis Biolcati (SRA) y Carlos Garetto (Coninagro), quienes reflexionaron sobre las enseñanzas y anécdotas que dejó el conflicto.

.“Hoy, lamentablemente, todavía no recuperamos el nivel de inversión de 2005. Pese a todo, diez años más tarde nos encontramos juntos y nos reconforta porque hay mucha gente que aún tiene memoria y quiere trabajar por el país”, destacó Llambías.

Miguens, por su parte, reconoció que la Mesa de Enlace tuvo el mérito de buscar estrategias conjuntas para resolver cómo salir adelante, pese a las distintas ideologías y pensamientos. “Se hizo carne el ´no aflojen´”, ponderó. Luego valoró la acción de los autoconvocados, que con su acompañamiento incesante en todo el país renovaban las energías para no abandonar una lucha que el gobierno emprendió contra un sector al que eligió como enemigo.

Por su parte, Garetto explicó que el conflicto generado por la Resolución 125 les brindó un aprendizaje que ni el trabajo juvenil, los ateneos, el cooperativismo les había ofrecido. “La universidad me dio conocimientos tranqueras adentro. Pero el problema de la 125 era fronteras afuera. Aprendimos entre todos frente a un gobierno que pretendía ponernos como enemigo de sociedad argentina cuando el campo debía ser un aliado estratégico para solucionar el problema de los argentinos”, rememoró.

“La gran enseñanza que me dejó el conflicto es que los dogmatismos no sirven. Uno puede tener principios, puntos de vista e intereses propios y colectivos. El problema es cuando uno tiene dogmas, cuando se junta sólo con los que piensan como uno, convencidos de que se tiene la verdad revelada. Nosotros corrimos los dogmatismos y las mezquindades, lo cual nos permitió terminar esa lucha trabando una verdadera amistad, cuando los inicios fueron de una desconfianza absoluta”, se sinceró Eduardo Buzzi, ex presidente de Federación Agraria.

La valoración de Buzzi intentó justificar, una vez más, una de las principales críticas que dejó la forma en que las instituciones agropecuarias se defendieron de la 125. El dirigente volvió a emplear en Expoagro la frase “no nos une el amor, sino el espanto”, para fundamenta dentro de Federación Agraria al momento de reunirse con los “oligarcas ruralistas”, bromeó.

Finalmente, Biolcati reconoció que el final del conflicto le permitió entender que las diferencias eran mayores entre las autoridades de las entidades que en las bases. Y repasó un par de anécdotas en los que Palermo aplaudió a rabiar a Buzzi, y cuando en las celebraciones por los 100 años de FAA recibió el cariñoso y espontáneo saludo de los productores federados.


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