La puntana aseguró que le cuesta más limpiar que levantar una pared. Con sus manos curtidas por el duro trabajo confesó que ama lo que hace. 


Susana Saromé es de San Luis y desde hace seis años que trabaja de albañil, aunque cueste creerlo porque es mujer, ella asegura que le cuesta más limpiar que levantar una pared. 

La puntana contó que aunque lo hace para ayudar a sus tres hijas, en realidad es una apasionada de la construcción y sin darse cuenta derriba muchas barreras sociales y culturales. 

La mujer de pelo corto, ojos azules y tez morena contó a El Diario de la República que su padre fue quien levantó su vivienda y, que ella ahora está ampliándola, recordó sonriente que si “algo de lo que aprendí de él es a ser prolija y dejar todo impecable. Me tomó mi tiempo y no ando a las apuradas” y añadió que hace unos años, gracias a una ex pareja, pudo dedicarse de lleno a ofrecer sus servicios. 

“Me fui a vivir a Buenos Aires y el que era mi novio ponía durlock en un duplex. Miré como trabajaba y me resultó fácil aprender. Se ve que lo traía en la sangre, pero no lo había descubierto. Comencé a poner pisos y pinté paredes. Tanto gustó mi trabajo que finalmente le refaccioné el hogar a mi suegra”, dijo Susana y contó que tuvo que volver a San Luis por temas familiares.

Saromé recordó una anécdota que jamás olvidará: “Un día me tocó hacer una vereda, tal fue la revolución que causó mi presencia, que hasta los autos se paraban para mirar. Los mismos vecinos me preguntaban por qué siendo mujer me dedicaba a la albañilería. Contesté que nosotras también lo podemos hacer y yo era una de ellas” dijo orgullosa.

La puntana se levanta todos los días a las 7 de la mañana, prepara su bolso con las herramientas y parte hacia su próximo trabajo y desafío: “Hace poco me llamaron para ayudar en un local del Shopping Había un electricista y cuando me vio le llamó la atención que fuera la encargada de hacer la remodelación” recordó y agregó que en otra oportunidad un contratista la volvió a elegir sobre otro compañero.

Que sea mujer y se dedique a un trabajo que durante siglos ha sido ocupado por hombres, genera mucho revuelo aun en nuestra sociedad. Tal vez simbolice, de alguna manera, todos los paradigmas y creencias culturales que hay que derribar para construir otras. 

“Las mujeres somos más detallistas con las terminaciones. Gran parte de los que me contratan es justamente por eso”, aseguró Susana y contó que también hace contrapiso, revoca paredes y hasta pone membranas.

“En una oportunidad le pedí a mi sobrino que me acompañe a colocar la membrana. Me subí arriba del techo y con una soga intentamos levantarla. Tanta fue la fuerza que hicimos que casi me caí. Le dije que la cortáramos y así pudimos ponerla. No nos rendimos y el trabajo quedó terminado”, manifestó emocionada.

Susana aseguró que hasta las mismas mujeres se sorprenden al verla realizar su trabajo. “Una vez me recomendó una amiga y fui a realizarle una vereda a una conocida. Cuando entré se quedó helada. Después se la terminé y luego le desarmé el lavarropas, limpié la bomba y se lo conecté. Otra de las razones por la que me eligen es que se sienten seguras conmigo”, contó y tomó su teléfono para ver las fotos de los trabajos que ha hecho.

Con sus manos curtidas por las herramientas, los materiales y las inclemencias del tiempo, Susana contó que uno de sus hermanos se dedica a cobrar: “No sé muchos de precios, con tal de estar distraída y hacer lo que me gusta me conformo”, confió entre risas y añadió que en su casa aparte de hacer albañilería también pone los calefactores. “Me doy maña para todo. Me evito tener que pagar la mano de obra y sé que lo hago bien. Por ahí alguna de mis hijas me ayuda a pintar. Pero ninguna quiere continuar con mi oficio. De todas maneras están felices” reveló. 

“El trabajo que hago es duro. Hay que tener fuerzas para romper y levantar paredes, preparar los materiales para que la mezcladora confeccione el revoque, pero verdaderamente amo lo que hago. Nunca me hubiera imaginado que a mi edad lo iba a hacer y seguiré hasta que las manos no me den más” concluyó. 





Comentarios