La joven puntana fue brutalmente asesinada a golpes por su pareja Nazareno Pérez en el 2017. 


El juicio por el femicidio de Carla Pereira, la joven de la localidad de La Toma en San Luis que fue asesinada a golpes por su pareja Nahir Nazareno Pérez, en el 2017, estaba previsto que comenzaría el 3 de junio que pasó en la Cámara del Crimen 2 de San Luis. Pero el abogado defensor del imputado pasó certificado médico y solicitó la suspensión del debate. Hasta el momento, la familia de la víctima no encuentra consuelo ni Justicia. Ahora se fijó que la nueva fecha será el 4, 5 y 6 de septiembre.

Carla Pereira.

Carolina, hermana de Carla Pereira, confesó a El Diario de la República que el día que recibió la noticia de la fecha del juicio oral se puso contenta y a la vez le partió el corazón. “Vamos a tener justicia, estoy segura de que se va a hacer justicia” remarcó y añadió en nombre de toda la familia: “Queremos que Pérez no salga más de la cárcel”.

El 25 de junio de 2017 Nazareno Pérez (17), en una escena de celos, atacó y golpeó brutalmente a Carla Pereira (31). Una vecina que la asistió relató que Pérez la sentó en un sillón y comenzó a propinarle varios golpes de puño – el chico practicaba boxeo y kickboxing – pero en un descuido Carla logró abrir la puerta y salir a la calle a pedir ayuda. Una vecina la socorrió y llamó a su padre y este a sus hermanas. La llevaron al hospital de la localidad, donde sólo la revisaron y la enviaron nuevamente a su casa. Posteriormente realizó la denuncia en la Comisaria 16ª.

Carla era mamá de un niño de 8 años y la ira de Pérez se desató luego de que ella, ese domingo fatal, mantuviera una conversación con el padre de su hijo quien había ido a la casa a buscar ropa porque la criatura se había quedado con él.

Carla Pereira denunció en Facebook la golpiza y luego falleció.

El 26 de junio, al día siguiente de la golpiza, Carla comenzó a sentirse peor y experimentó una descoordinación psicomotriz que no le permitía hablar bien. Su familia la llevó nuevamente al nosocomio local y desde allí la derivaron al Hospital de San Luis, donde le informaron que “tenía un coágulo en el cerebro”, como consecuencia de la terrible golpiza.

En ese entonces Nazareno Pérez ya estaba alojado en la Comisaría del Menor y a disposición del juzgado interviniente, en su defensa aseguró que ella se había “golpeado sola contra la pared”. 

A Carla la indujeron a un coma y el 28 de junio, luego de una serie de intervenciones para intentar salvarle la vida, su cuerpo no resistió y falleció.

El forense Ricardo Torres, quien le realizó la autopsia, reveló a El Diario de la República que: “(Pérez) Le provocó múltiples traumatismos, con la producción de grandes hematomas en todo el cuerpo. Pero la lesión más grave se asentaba en el cerebro, por un traumatismo cráneo encefálico grave, severo. Y pudimos ver en la autopsia que (la secuela estaba) no solamente en el lado izquierdo, donde la operaron, sino que tomaba prácticamente todo el cerebro; del lado derecho, aunque era un poco más chico, también había un hematoma”.

Cuando al forense, en aquel entonces, le preguntaron si de haberla operado antes podría haberse salvado manifestó: “En realidad la lesión fue muy grave, detectada a tiempo se hubiera hecho exactamente lo que se hizo, una cirugía y, bueno, el resultado hubiera sido casi el mismo”.

“Se golpeó sola contra una pared”

Carolina explicó que “Pérez declaró. Nunca reconoció su responsabilidad. Dijo que mi hermana se pegaba sola contra la pared, contra una mesa. Y si vieran la mesa… era de plástico, se tambaleaba sola. Si ella se hubiera golpeado la cabeza contra la mesa, se hubiera roto, y estaba sana”. Recordó que según la declaración del imputado “Carla se pegaba porque había tenido una discusión con su ex. Pero nada de lo que dijo tiene sentido. Además, aparte de los golpes recientes, tenía otros de días anteriores”, concluyó.

La hermana de la víctima relató que toda la familia volvió a vivir a La Toma en los primeros días de marzo, y ahí fue cuando conoció a “Nachi” Pérez. Carolina recordó que jamás vio maltrato de él hacia su hermana, “Ni siquiera una discusión vi. Después (de su muerte) empezamos a escuchar que él le pegaba. Hay una declaración de una amiga de ella, en la que cuenta que Pérez la llevó un día a un basural, que le tiró unos perros, uno de ellos, un pitbull. Eso fue en los primeros días de junio, o un mes antes” del asesinato, recordó.

“Dicen también que se drogaba, pero nunca lo noté. Uno se pregunta ‘¿qué pasó, estábamos en una burbuja, que no vimos nada?’ Siempre hemos sido muy unidas como hermanas. Hemos tenido nuestras peleas, pero el distanciamiento no duraba más de un mes, volvíamos a escribirnos. Teníamos la confianza suficiente como para que nos comentara o nos pidiera ayuda. Recién ese lunes (el 26) me dijo que él siempre le pegaba, que no se animaba a contarnos y me decía ‘perdoname, perdónenme’. Creo que él la manipulaba, que la tenía amenazada”, confesó al periodista del mencionado medio local.






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