El prelado de la ciudad de San Francisco manifestó que el tema del celibato fue expuesto sobre la mesa desde hace tiempo, y que volvió a tomar vigencia.


El obispo de la ciudad de San Francisco, Sergio Buenanueva, realizó fuertes declaraciones vinculadas con al vocación sacerdotal y en qué estado está hoy dentro del mundo católico.

Respecto de una “crisis en el ámbito sacerdotal”, el prelado expuso: “Es verdad que hay una crisis, si uno pone sobre la mesa la crisis vocacional, tenemos solo dos seminaristas que podrían ser sacerdotes, entonces eso nos llevó a decir ¿por qué la diócesis no abrió el camino al diaconado permanente?”.

“Hoy tenemos alrededor de 15 hombres casados que se están preparando para recibir la ordenación del diaconado permanente. Si la diócesis incorpora esta figura, un hombre casado con mujer, le da un toque distinto, dinámico a la comunidad cristiana”, agregó.

– Celibato ¿sí o no?

– Creo que hay que estar abierto a una discusión lo más amplia posible y creo que tiene que ir por dos carriles: por un lado la iglesia va a seguir ordenando hombres célibes para el sacerdocio; por lo tanto hay que preguntarse y preocuparse en la madurez humana con la que llegan.

El compromiso con la vida célibe, que es el mundo afectivo, no sólo el impulso sexual, en esos casos la Iglesia tiene que ser muy sincera con los sacerdotes y si el sacerdote no es idóneo para vivir el celibato es mejor que tome otro camino.

El otro caso, creo que es posible pensar hacia adelante en la ordenación de hombres casados. En muchos lugares esta inquietud está creciendo con fuerza.

El sacerdocio célibe no va a desaparecer en la iglesia, porque el cura célibe es el que está completamente dedicado al anuncio del evangelio. En cambio el sacerdote casado es el que tiene que compartir ese anuncio del evangelio del acompañar a la comunidad con las obligaciones propias del matrimonio.






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